En los últimos días la ofensiva divisionista arreció.Los federados rurales salen paradojalmente a defender al Pepe y le dan con todo a Danilo.
Anteriormente, los empresarios cristianos aplaudieron a Danilo y con sus preguntas atacaron por elevación a José Díaz, a Bonomi y por supuesto al Pepe.
Los colorados hacen punta defendiendo la caída de las concesiones del agua, mientras que siendo gobierno las defendían contra viento y marea.
Los blancos lamiéndose las heridas de las municipales, buscan con lupa todo lo que puedan encontrar para criticar al gobierno y mostrar sus contradicciones internas.
Los medios no son la excepción a la regla y juegan desesperadamente a conseguir la primicia de la diferencia del día.
Ninguno entiende.
El Frente es eso, un frente.
No es el partido monolítico (chau Stalin) ni la estructura de la verdad oficial (Cotugno mediante).
Es una enorme conjunción de opiniones.
Acá hay anarcos, bolches, cristianos, blancos, ateos, batllistas, socialdemócratas y ultras. Nacionalistas e internacionalistas.
Obreros y empresarios.
Productores rurales y peones.
Jerarcas y empleados.
Burgueses y proletarios.
De todo como en botica y esa es nuestra mayor fortaleza.
Con toda esta mezcla, si alguien pretende que haya una sola opinión, está loco.
Lo que hay es un programa común y una voluntad de llevarlo adelante.
El cómo es otro cantar.
No hace tres meses que somos gobierno y seguramente nos vamos a pelear muchas veces en los próximos cinco años.
Pero no se confundan.
Una cosa es discutir y otra que nos vayamos a separar.
Una cosa es pensar diferente en la cortita (táctica, que le dicen) y otra que a la larga no apuntemos a lo mismo (digamos, estratégicamente).
No hay verdades absolutas.
No existen las unanimidades.
El pensamiento monolítico es una falacia.
Bienvenidas las discrepancias si de ellas surge el camino común.
Bienvenidas las diversidades si de ellas sale el objetivo compartido.
Bienvenidas las diferencias porque ellas hacen posible la síntesis.



