jueves, 26 de mayo de 2005

Que viva la diferencia

En los últimos días la ofensiva divisionista arreció.
Los federados rurales salen paradojalmente a defender al Pepe y le dan con todo a Danilo.
Anteriormente, los empresarios cristianos aplaudieron a Danilo y con sus preguntas atacaron por elevación a José Díaz, a Bonomi y por supuesto al Pepe.
Los colorados hacen punta defendiendo la caída de las concesiones del agua, mientras que siendo gobierno las defendían contra viento y marea.
Los blancos lamiéndose las heridas de las municipales, buscan con lupa todo lo que puedan encontrar para criticar al gobierno y mostrar sus contradicciones internas.
Los medios no son la excepción a la regla y juegan desesperadamente a conseguir la primicia de la diferencia del día.
Ninguno entiende.
El Frente es eso, un frente.
No es el partido monolítico (chau Stalin) ni la estructura de la verdad oficial (Cotugno mediante).
Es una enorme conjunción de opiniones.
Acá hay anarcos, bolches, cristianos, blancos, ateos, batllistas, socialdemócratas y ultras. Nacionalistas e internacionalistas.
Obreros y empresarios.
Productores rurales y peones.
Jerarcas y empleados.
Burgueses y proletarios.
De todo como en botica y esa es nuestra mayor fortaleza.
Con toda esta mezcla, si alguien pretende que haya una sola opinión, está loco.
Lo que hay es un programa común y una voluntad de llevarlo adelante.
El cómo es otro cantar.
No hace tres meses que somos gobierno y seguramente nos vamos a pelear muchas veces en los próximos cinco años.
Pero no se confundan.
Una cosa es discutir y otra que nos vayamos a separar.
Una cosa es pensar diferente en la cortita (táctica, que le dicen) y otra que a la larga no apuntemos a lo mismo (digamos, estratégicamente).
No hay verdades absolutas.
No existen las unanimidades.
El pensamiento monolítico es una falacia.
Bienvenidas las discrepancias si de ellas surge el camino común.
Bienvenidas las diversidades si de ellas sale el objetivo compartido.
Bienvenidas las diferencias porque ellas hacen posible la síntesis.

jueves, 19 de mayo de 2005

El poder detrásde cámaras


jueves, 12 de mayo de 2005

Pudimos... Y cómo pudimos!

La verdad que el domingo pasado nos dejó muertos.
Menos mal que nuestras arterias coronarias aguantan porque algunos resultados fueron infartantes.
Nunca antes quisimos clonarnos pero el domingo hubiera sido genial estar en ocho lugares en forma simultánea.
Qué inundación de alegría, festejo, llanto y ganas por todo el país.
Podrán hablar del efecto balotaje, de que la gente apuesta al ganador; en fin, de lo que quieran, pero este domingo nos dejó la enorme satisfacción de ver a la gente de todo el país apostando al cambio en serio.
No conocemos a la mayoría de los intendentes frentistas electos pero la gente de sus departamentos sí, y por eso los eligieron.
Lo de Ricardo y Marcos estaba cantado, pero nunca pensamos que pudieran ser tan altos los porcentajes alcanzados.
Lo de Canelones es fantástico y un record histórico.
Pero en los otros seis departamentos fue peleado y por eso el mérito es mayor.
El voto a voto de Maldonado y Florida lleva a la intendencia a un obrero de la construcción y a un periodista.
En Rocha terminan de alternarse Adauto e Irineu, y un productor rural es electo.
Salto elige a un maestro, Paysandú a un técnico agropecuario y un médico es el intendente de Treinta y Tres.
Hombres comunes y corrientes.
No son políticos profesionales (por suerte).
A juzgar por los resultados deben ser buenos vecinos.
La cuestión ahora es cómo ayudarlos a que hagan lo que tienen que hacer.
El enorme desafío de rearmar estructuras municipales obsoletas, corruptas e inoperantes.
Pavada de desafío.
Empezó el cambio en el Interior y tenemos que ser concientes de lo difícil del camino que hoy comienza.
No esperemos milagros, pero pidamos justicia.
Acá se trata de un enorme esfuerzo colectivo que nos necesita a todos y del cual nadie puede permanecer al margen.
Una vez más tender puentes.
Hay muchos vecinos blancos y colorados que nos miran.
Nos van a medir y a juzgar por los hechos, no por los dichos.
Por ellos y por todos los otros departamentos donde no se animaron a cambiar, hay que hacer un buen trabajo.
El cambio crece desde el pie.
El pie sos vos, no dejes de cambiar.

jueves, 5 de mayo de 2005

Vamos que podemos

Montevideo no vive un clima electoral.
La seguridad del triunfo le quita emoción.
Cuando no hay competencia se pierde el sabor del esfuerzo por ganar.
Despierten, montevideanos... despierten.
Estamos jugando a ganar en gran parte del país.
Hasta hace unas semanas eran escasos los posibles triunfos en el interior.
Hoy son cerca de diez metas alcanzables.
Las noticias que nos mandan los compañeros son alentadoras.
Se están rompiendo el alma...quieren y quieren.
Hay que salir como se pueda a convencer compatriotas.
No alcanza con ser gobierno nacional.
La cotidiana se resuelve mucho mejor a nivel municipal.
¿Qué hacemos en Montevideo?
Apoyar como sea al triunfo en el interior.
¿Acaso no tenés ningún vecino, amigo o compañero de estudio que sea de afuera?
Algún sanducero, floridense, salteño o rochense a quien convencer.
¿Un fernandino, canario, olimareño o arachán a quien sacar de su indecisión?
¿O quizás un rionegrense, maragato, coloniense o artiguense que puedas ganar para el cambio?
La tarea central es que nadie quede sin ir a votar a dónde deba ir.
En octubre logramos traer a los uruguayos de afuera.
Ahora hay que llevar al interior a los que están en la capital.
¿Qué hacer en Soriano, en Tacuarembó, en Lavalleja?
Hay que marcar el espíritu del cambio en todos los rincones del país.
En todos los lugares donde la cosa está peleada... a no aflojar.
Necesitamos teñir el territorio con la bandera de Otorgués.
La consigna del momento es : Si no cambias vos no cambia nada.
Vamos con ella a ganar cabezas, a sumar voluntades, a generar cambios.
Convertir cada pueblo en un nuevo Zapicán.
Vamos patria a caminar.