Escribimos estas reflexiones el miércoles de tarde.A escasas horas de que comience la Asamblea General del Claustro.
Faltando poco para que se devele la incógnita.
¿Quién será la cabeza de la Universidad en los próximos cuatro años?
Podíamos esperar el fin de la elección.
Podíamos aguardar para salir con la noticia.
Podíamos retrasar la salida para dar la primicia.
¿Para qué? ¿Cambia en algo la historia?
El debate universitario llevó a esta situación.
Los dos candidatos son profundamente reformistas.
La visión "continuista" quedó por el camino.
No percibimos diferencias programáticas entre los postulantes.
Hay sin duda diferentes estilos personales.
Hay sin duda diferentes capacidades y experiencias.
Pero en el fondo creemos que no existen diferencias sustanciales.
Lo que sí esperamos es un trabajo conjunto que haga la diferencia.
Hace poco un universitario colorado nos dijo que da igual.
Que el tema universitario es un tema de la izquierda.
Que la Universidad está de espaldas al país.
Que al país no le importa lo que allí suceda.
Es horrible que lo piense y peor sería si es verdad.
Hoy más que nunca el país precisa a la Universidad.
El gobierno la necesita como aliado estratégico.
Muchas transformaciones son imposibles sin su aporte.
La expectativa de que empiece el cambio en serio es grande.
Enorme es el esfuerzo que le espera al nuevo rector.
Gigante va a ser el control que la sociedad civil va a realizar.
Es hora que comience el fin del corporativismo.
Es hora que se demuestre que no es más de lo mismo.
Es hora que la Universidad esté al servicio del pueblo.
Es tiempo de cambio de piel, de cambio de sensibilidad,
En fin, de cambio.
¡Ah! La del estribo: ganó Ro…


