¿Lindo lunes no?Toda la bulla y el pataleo,
interno y externo, enmudeció.
Mire que se gastaron palabras.
Minutos, casi horas de radio y tele.
Centímetros, casi metros de prensa.
Todos opinaban, pedían, exigían.
Dignos discípulos de Fido Dido.
Todos decían tenerla clara.
Los hechos son los hechos,
decía un querido general.
Y se actuó acorde a lo anunciado.
Al año de la Reforma Tributaria
se hicieron imprescindibles cambios.
¿Que no es suficiente? ¿Que falta todavía?
No lo duda nadie, de Tabaré para abajo.
Se está trabajando con cabeza estratégica.
Y se sientan las bases de cambios estructurales.
No se cobra al grito ni se tira a la “marchanta”,
la propiedad de todos, la guita de la gente.
Los cambios profundos llevan tiempo.
Y como cambios son dinámicos.
No hay dogmas ni recetas eternas.
Hay tres campos claves para seguir trabajando.
Reforma tributaria, educación y seguridad pública.
Son los terrenos donde estamos más flojos.
Y es básico avanzar para marcar la cancha.
No hay proyecto viable sin ellos funcionando.
No proyecto de izquierda, proyecto de país.
Están entrelazados indisolublemente.
Se complementan, se nutren, se precisan.
Hay sinergia entre ellos, son tres imprescindibles.
Hay que meterse allí, sin anestesia, a fondo.
Sin dar bola a la alharaca hueca de aliados y contrarios.
Hay que seguir como hasta ahora, caminando.
Despacito y por las piedras



