En pocos días llega octubre.Empieza el año preelectoral.
Y las aguas comienzan a agitarse.
Hay muchos que ven peligrar sus cargos.
Hay muchos más que aspiran a esos cargos.
Hay muchísimos que "matan" por un cargo.
Nos guste o no, la izquierda se tradicionalizó.
Y pululan los políticos profesionales.
Aquellos que hoy están con un sector...
cinco años después se fueron con el otro.
Expertos equilibristas que siempre caen parados.
Legisladores que forman nuevos grupos.
Funcionarios que quieren ser parlamentarios.
Club de amigos del candidato desconocido.
Las redes virtuales se vuelven presenciales.
Grupos de reflexión sueñan con la elección.
Surge la moda de ir a todos lados,
sobre todo si se espera al Presidente.
“Ver y ser visto” es la nueva consigna.
Poco importa el evento, cualquier motivo sirve.
Sexagenarios en movidas juveniles.
Homofóbicos en encuentros diversos.
Machistas en foros femeninos.
Todo sirve, todo suma en la carrera.
Aferrarse al sillón no importa lo que cueste.
¿Política de alianzas o de mudanzas?
Qué falta nos haría un contratista.
Por suerte, están los otros, los de izquierda.
Que arremangados siguen laburando.
Los que no miran fechas o puestitos.
Los que son al proyecto imprescindibles.


