jueves, 23 de diciembre de 2004

Pensando en el 2005

Llegamos a la mayoría de edad, este es el número dieciocho de Voces del Frente.
No sé si es por la fecha o por los acontecimientos de los últimos días, pero los sentimientos andan un poco como palpitando y habrá que dejarlos salir nomás.
No se inquiete, no viene un folletín telenovelesco ni tampoco el mentado "balance y perspectivas ", simplemente algunos pensamientos que afloran.
Nuestra salida aquel cinco de agosto fue la catarsis frente a la muerte del general y hoy nos invade la sensación de la tarea cumplida por haberlo acompañado, cumpliendo su mandato, a su morada final en la meseta de Artigas.
Entonces, ¿ahora qué?
¿Para qué continuar con este esfuerzo que nos hace correr toda la semana y nos agobia cada miércoles?
Por la recompensa que significa ver salir el primer ejemplar de la imprenta cada jueves.
¿Para qué seguir cuando algún compañero de "fierro" dice no conocer el semanario?
Por la alegría que nos invade cuando un frentista desconocido nos llama o nos escribe para darnos aliento.
¿Para qué insistir, si muchos periodistas compañeros, no se integran aduciendo estar muy ocupados o que ya fue, su tiempo de trabajo voluntario?
Por la energía que nos dan decenas de corresponsales aficionados, que nos invaden la casilla de correo con sus notas.
Hay muchos otros "para qué" y muchísimos más "por qué" que les responden.
Pero hay dos que considero imprescindibles.
El grupo humano, heterogéneo, peleador, irreverente, antiguo y posmoderno, pero sobre todo solidario que ha tomado a Voces como propio, no se imagina otra cosa que seguir el camino.
El segundo sos vos, que te integraste al semanario, como mero lector, columnista casual o como propagandista honorario y a quien no podemos fallar.
La primera etapa de nuestra apuesta está cumplida. Colaboramos con el triunfo popular. Ahora viene lo más arduo; la construcción de una patria más justa y solidaria y no nos podemos permitir estar ausentes o mal preparados.
Para recomponer fuerzas, planificar un poco, juntar fondos frescos y nuclear más voces, muchas más voces para Voces, hacemos una pausa.
Ojala nos extrañes, nos vemos en febrero.

jueves, 16 de diciembre de 2004

Verdad y Justicia

No se trata de una consigna.
Es mucho más.
Es o debería ser una forma de vida para todos nosotros.
En todos los ámbitos, sin distinciones.
No podemos luchar por ellas a nivel político y descuidarlas a nivel social.
No hay concesiones.
Acá sí, pero allá no es conveniente, por ahora, ¿viste?.
No hay cintura posible.
O es verdad o no es.
No hay medias tintas.
Es verdad o es falso.
¿Y con la justicia que hacemos?
La apoyamos siempre o no tanto.
La defendemos cuando nos beneficia.
La defenestramos cuando nos perjudica.
Aplaudimos cuando citan a Bordaberry y a Sanguinetti.
La abucheamos cuando procesan a dos colegas.
Exigimos conocer una para aplicar la otra.
Esta bien, así debe de ser siempre.
En el caso de Elena Quinteros.
En el caso de Vladimir Roslik.
En el caso de los Martirena.
En el caso de Zelmar y el Toba.
En el caso de Pinochet.
En el caso del hincha de Nacional.
En el caso de Santiago.
En el caso de Mykol.
Verdad y Justicia están unidas.
La Verdad es una sola.
Y hoy y siempre reafirmamos
La Verdad es siempre revolucionaria

jueves, 9 de diciembre de 2004

Hablar sin miedo

Bueno sería que, estando en los albores de un gobierno del Frente y siendo una publicación definidamente frentista, tuviéramos miedo de hablar y decir lo que pensamos.
Para algunos, parece que todavía pesa el policía interior que en mayor medida todos cultivamos durante la dictadura.
Creemos que es hora de erradicar definitivamente ese sentimiento de autocensura que existe, vaya si existe, en nuestro país.
Nos llegaron comentarios, creemos que por el número anterior, que los muchachos de Voces nos habíamos puesto radicales.
Suponemos que no cayó bien que criticáramos la actitud de la bancada frenteamplista.
¡Mirá vos!
Así que no se puede criticar.
¿Será acaso hacerle el juego a la derecha?
Les suena conocida la frase ¿no?
Criticamos lo que nosotros definimos como el paradigma de la aplanadora.
¿Se acuerdan de aquel congreso del Pit Cnt que marcó el inicio del declive del sindicalismo en nuestro país?
Criticamos lo que caracterizamos como la tentación del autoritarismo.
Producto de la soberbia de las mayorías que subestiman y desprecian a las minorías.
Sanguinetti nunca perdió una huelga, perdió un país entero.
Criticamos las unanimidades y las verdades absolutas. No funcionan.
¿Recuerdan a la Unión Soviética?
Somos acérrimos defensores de la libertad de expresión, aunque no nos guste lo que nos digan.
Y vamos a opinar aunque no guste lo que digamos.
El miedo no es zonzo, dice el refranero popular, puede ser.
Inmoral es no erradicarlo.

jueves, 2 de diciembre de 2004

El fin de este medio

Quince semanas tratando de realizar un modelo diferente de prensa en un país donde los periodistas no dicen sus preferencias políticas porque dejan de ser considerados objetivos.
Cuánta hipocresía.
Este semanario optó por dar la cara desde el vamos y estamos convencidos que desarrollamos un periodismo que no reniega de sí mismo siendo alcahuete del poder o de la fuerza política con la que nos identificamos.
Somos frentistas pero no somos ni seremos nunca oficialistas porque consideramos que no le serviríamos de esa forma al Frente Amplio.
Nuestro modelo de prensa no es Pravda ni el Granma y que nos disculpen los compañeros cubanos.
Creemos en la prensa libre como herramienta fundamental para el cambio y estamos convencidos que en nuestro país, en ese campo queda mucho por hacer.
Coincidimos con las palabras de Jorge Gestoso: "en algunos lugares la prensa es el cuarto poder, en Uruguay es un poder de cuarta".
Aunque esto lo diga alguien que trabaja, nada más ni nada menos que en un medio de quinta como la CNN.
La identificación partidaria no nos quita independencia, al contrario, nos obliga a ser los más críticos.
No nos gusta la actitud de hacerse el distraído o mirar para otro lado cuando los nuestros no actúan correctamente.
No compartimos la actitud de la bancada frentista, de quedarse afuera de sala, imposibilitando el quórum para la interpelación al Ministro de Cultura por el caso Maykol.
No tenemos posición en dicho caso, aún, pero a primera vista nos preocupa la cuestión de fondo, impedir la discusión de un tema por las posibles implicancias de compañeros. Así no vale.
Hacemos nuestras, una vez más, las palabras de Voltaire: "no estoy de acuerdo con una sola palabra de lo que usted dice, pero defendere hasta la muerte su derecho a decirlo".
El fin es la comunicación, de ida y vuelta, sin exclusiones, polémica, irreverente, creativa.
Si logramos un poquito de todo esto, entonces este medio está justificado.

PD. no se asusten ni se alegren, llegamos para quedarnos.