No se trata de una consigna.Es mucho más.
Es o debería ser una forma de vida para todos nosotros.
En todos los ámbitos, sin distinciones.
No podemos luchar por ellas a nivel político y descuidarlas a nivel social.
No hay concesiones.
Acá sí, pero allá no es conveniente, por ahora, ¿viste?.
No hay cintura posible.
O es verdad o no es.
No hay medias tintas.
Es verdad o es falso.
¿Y con la justicia que hacemos?
La apoyamos siempre o no tanto.
La defendemos cuando nos beneficia.
La defenestramos cuando nos perjudica.
Aplaudimos cuando citan a Bordaberry y a Sanguinetti.
La abucheamos cuando procesan a dos colegas.
Exigimos conocer una para aplicar la otra.
Esta bien, así debe de ser siempre.
En el caso de Elena Quinteros.
En el caso de Vladimir Roslik.
En el caso de los Martirena.
En el caso de Zelmar y el Toba.
En el caso de Pinochet.
En el caso del hincha de Nacional.
En el caso de Santiago.
En el caso de Mykol.
Verdad y Justicia están unidas.
La Verdad es una sola.
Y hoy y siempre reafirmamos
La Verdad es siempre revolucionaria
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