jueves, 17 de febrero de 2005

Construyendo confianza

Dentro de quince años nos vamos a acordar de este 15 de febrero como el día inicial del cambio en la vida política uruguaya.
Y no va a ser porque un guerrillero tomó juramento a los senadores.
Tampoco va a ser porque una mujer pasó a presidir a los diputados.
No será porque dos tupas recibieron honores militares.
Ni tampoco porque el Frente tenía mayoría parlamentaria.
Este martes va a ser recordado como el día en que dimos vuelta la pisada.
Porque ese día vimos a políticos mostrando sin pudor sus ojos enrojecidos.
Porque ese día fue el ingreso de personas comunes y corrientes como legisladores.
Porque ese día estuvieron presentes un montón de ausentes que merecían estar ahí.
Porque ese día no hubo ni soberbia ni revancha en la fuerza ganadora.
Nunca antes hubo una pueblada así cuando asumió el parlamento.
Nunca antes esta ceremonia formal fue tan descontracturada.
Nunca antes había ocurrido la toma del palacio.
Nunca antes fueron tan creíbles los protagonistas.
Este martes lo vamos a recordar porque fue el renacer de la confianza.
Volver a creer en nuestras instituciones, ahora llenas de pueblo.
Volver a creer en nuestra democracia, ahora que dio un estirón.
Volver a creer en nuestros dirigentes, ahora que son compañeros del alma.
Volver a creer que es posible, ahora que la coherencia es una forma de vida.
Dentro de quince años les vas a contar a tus hijos o a tus nietos de las proféticas palabras del aquel viejo que este quince de febrero le dijo a la gente afuera del Palacio:
¡Se pudo, vieron que se pudo!

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