jueves, 28 de julio de 2005

General del Pueblo

Hoy hacemos política ficción.
Si el General estuviera entre nosotros…
¿Qué diría respecto a las reuniones de sus antiguos colegas?
¿Qué opinaría de la recolección de firmas uniformadas?
¿Qué expresaría acerca de las colectas para los hombres de armas?
¿Qué declararía sobre las amenazas de resistirse de los impunes?
¿Qué manifestaría de los intentos negociadores de sus ex camaradas?

Si el General estuviera entre nosotros…
Seguramente estaría afirmando la subordinación militar al presidente.
Sin duda marcaría que los militares en actividad no hacen política.
Con certeza bregaría por el pase a retiro de los oficiales conflictivos.
Apostaría a la democratización de las fuerzas armadas.
Lucharía para integrar a civiles y militares en el camino del cambio.

Si el General estuviera entre nosotros…
Nos rezongaría por quejosos congénitos y críticos irreductibles.
Nos impulsaría a rodear al gobierno y apoyarlo en su obra.
Nos aclararía que ninguna revolución se hace en cinco meses.
Nos llamaría a movilizarnos en defensa del proyecto frentista.
Nos obligaría a no bajar los brazos por un prematuro descreimiento.
Nos recordaría que llegamos hasta acá porque hubo muchos que lucharon.
Nos exigiría no aflojar porque la patria necesita del esfuerzo de todos.
Nos citaría a participar en todos los ámbitos sociales y políticos.
Nos encendería la mística imprescindible en el alma del Frente.
Nos marcaría el rumbo como nadie.

Si el General estuviera entre nosotros… nos diría que está en nosotros.

jueves, 21 de julio de 2005

La verdad oficial

Principios básicos para la profesión del periodismo:


Uno, la primera obligación del periodismo es la verdad.
Dos, su primera lealtad es hacia los ciudadanos.
Tres, su esencia es la disciplina de la verificación.
Cuatro, sus profesionales deben ser independientes de los hechos y las personas sobre las que informan.
Cinco, debe servir como un vigilante independiente del poder.
Seis, debe otorgar tribuna a las críticas públicas y al compromiso.
Siete, ha de esforzarse en hacer de lo importante algo interesante y oportuno.
Ocho, debe seguir las noticias de forma, a la vez, exhaustiva y proporcionada.
Nueve, sus profesionales deben tener derecho a ejercer lo que les dicta su conciencia.


Juan Luis Cebrián, El País de Madrid, el 17 de junio del 2002,
citado por Tabaré Vázquez en su discurso por el Día de la Radiodifusión Nacional.


El editorial hoy lo escribe un presidente uruguayo y un periodista español.
Estamos absolutamente de acuerdo con los nueve puntos y tratamos de obrar en consecuencia.

Completaríamos el decálogo con un décimo punto:
Diez, la verdad oficial no es buena pero a veces se precisa algún datito.

Por favor informen lo que hacen, nosotros y el pueblo agradecidos.

jueves, 14 de julio de 2005

La emergencia tiene dos caras

Ayer las vimos, juntas pero separadas.
Vimos la cara de gente que está desesperada.
Vimos la cara de jerarcas que están preocupadas.
Vimos la cara de gente que está manijeada.
Vimos la cara de la ministra que está desbordada.
Vamos a entendernos bien claro.
El Plan de Emergencia va lento y eso no tiene excusa posible.
La actitud voluntarista es loable pero no funciona.
El sacrificio desmedido es encomiable pero no es eficaz.
La compartimentación sectorial no es el camino indicado.
El envío del refugo para los cuadros funcionales no es solidario.
El Plan de emergencia es propiedad de todos, porque es necesario.
Es una política de Estado, del gobierno y de todos nosotros.
La propuesta de Bertoni está bien, si lo importante es el censo.
Pero, ¿es eso lo importante?
Creemos que lo importante es cambiar la pisada.
El asistencialismo no funciona y sólo genera dependencia.
Buscar entre todos las propuestas para que el Plan funcione.
Propuestas productivas, creativas, generadoras de inclusión.
Si alimentamos la expectativa de guita fácil, no sirve.
Que los asistidos de hoy no sean los piqueteros de mañana.
Ojo con el maternalismo.
Ojo con la ingenuidad.
Ojo con la politización.
Pero tampoco nos traguemos la píldora.
La rebelión del pobrerío no siempre es espontánea.
Indigentes con megáfono y celular no es muy normal.
No siempre el cortador de ruta es camarada de ruta.
Muchos sin necesidades medran con los más necesitados.
Saber distinguirlos es también parte del cambio.
No es sencillo, ¿alguien pensó que lo sería?
Sigamos juntos construyendo.

jueves, 7 de julio de 2005

El miedo a la libertad

1

"Los van a soltar", "Llamen a seguridad", "Guardias a mí"
"¿Dónde hay un herrero?", ¿Qué alarma coloco?
La ola de miedo se extiende,
La gente esta presa... del nerviosismo.
Todo este clima trae a la memoria el 2002.
Las hordas que bajaban del Cerro saqueando todo a su paso,y que nunca nadie llegó a ver.
Hace unos meses se dijo que los presos a liberar eran mil seiscientos.
Faltó revivir al Sátiro para poder soltarlo.
Luego se bajo a mil, después a setecientos.
Nadie tiene certeza del número, eso tambien da miedo.
Lo peor de todo es la desinformación.
No hay libertad para gente desinformada.
Quizás no sea este el proyecto ideal, quizás tenga carencias.
Lo que está claro es que la voluntad es mejorar.
Mejorar un sistema generador de delincuentes.
Mejorar un sistema violador de derechos humanos.
Mejorar un sistema que no garantiza seguridad.
Es un camino, en esto tampoco hay certezas.
Todos estamos en libertad condicional.

2

Hablar sin tapujos aunque no sea políticamente correcto.
Hablar libremente aunque nos metamos con los peces gordos.
Hablar sin censura aunque a muchos no les caiga en gracia.
Hablar francamente aunque alguno pueda hacernos la cruz.
Ser sinceros, asumiendo los riesgos que ello implique.
Admitir los errores, pagando los costos que ello signifique.
Caminar de frente, chocando con los muros que ello provoque.
Sin soberbia, sabiendo que los imprescindibles no existen.
Con la única certeza de que estamos caminando.