Ayer las vimos, juntas pero separadas.Vimos la cara de gente que está desesperada.
Vimos la cara de jerarcas que están preocupadas.
Vimos la cara de gente que está manijeada.
Vimos la cara de la ministra que está desbordada.
Vamos a entendernos bien claro.
El Plan de Emergencia va lento y eso no tiene excusa posible.
La actitud voluntarista es loable pero no funciona.
El sacrificio desmedido es encomiable pero no es eficaz.
La compartimentación sectorial no es el camino indicado.
El envío del refugo para los cuadros funcionales no es solidario.
El Plan de emergencia es propiedad de todos, porque es necesario.
Es una política de Estado, del gobierno y de todos nosotros.
La propuesta de Bertoni está bien, si lo importante es el censo.
Pero, ¿es eso lo importante?
Creemos que lo importante es cambiar la pisada.
El asistencialismo no funciona y sólo genera dependencia.
Buscar entre todos las propuestas para que el Plan funcione.
Propuestas productivas, creativas, generadoras de inclusión.
Si alimentamos la expectativa de guita fácil, no sirve.
Que los asistidos de hoy no sean los piqueteros de mañana.
Ojo con el maternalismo.
Ojo con la ingenuidad.
Ojo con la politización.
Pero tampoco nos traguemos la píldora.
La rebelión del pobrerío no siempre es espontánea.
Indigentes con megáfono y celular no es muy normal.
No siempre el cortador de ruta es camarada de ruta.
Muchos sin necesidades medran con los más necesitados.
Saber distinguirlos es también parte del cambio.
No es sencillo, ¿alguien pensó que lo sería?
Sigamos juntos construyendo.
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