Hoy empieza el quinto Congreso.¡Salud, General! Lleva tu nombre.
¿Llevará también tu espíritu?
A juzgar por los preámbulos…
Difícil que el chancho chifle.
Todos hablan de programas.
Todos mencionan estrategias.
Todos nombran teorías.
Unitarios, fraternos, solidarios.
Pero cuando llega el turno de los cargos.
Todos contra todos, sálvese quien pueda.
Los grupos no ceden ni un tranco de pollo.
Las minorías dicen no aceptar imposiciones.
Tratando de imponer sus candidatos.
No olvidar nunca la famosa “aplanadora”.
Es un buen consejo para los cascos militantes.
El Frente es surrealista.
En la interna se manejan datos de Ripley.
Hablan de cuatrocientos mil afiliados.
Mejor ni preguntar cuantos cotizan.
Ni cuantos discutieron en comités de base.
Pero seguro que llegan a dos mil los delegados.
¿Habrá alguien el viernes que rompa los esquemas?
¿Se animará el sábado alguno a patear el tablero?
¿Desterrará el domingo el FA la hipocresía?
Si miramos pa´ adentro, la gente queda afuera.
No podemos ni en joda, agarrar ese trillo.
Es hora de enfrentar el Frente.
De revolucionar caducas estructuras.
De plantear seriamente, cómo salimos de esto.
De remover esquemas y conceptos ya muertos.
De empezar a cambiar en serio y por la izquierda.
Sin vanguardismos o Mesías que tienen todo claro.
Sin importar partidos, tendencias o sectores.
Valorando las ganas y las buenas cabezas.
Constanza Miranda o Javier Moreira.
¿A quién le importa el nombre?
Busquemos construir, entre todos, por todos.
Zurciendo para todos, entre todos zurciendo.
Haciendo merecedor del nombre a este Congreso.
Sintiéndonos orgullosos de Liber, de Seregni.
Pudiendo gritar fuerte:
¡Salud General, seguimos tu camino!
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