Por unos pocos pesos.
Son todos muy avaros.
Los milicos del proceso.”*
Son todos muy avaros.
Los milicos del proceso.”*
Tiempo atrás escuchamos a un coronel
hablar de la imagen del ejército.
Manifestaba su preocupación por mejorarla.
Tenía ideas nuevas y muy buenas intenciones.
Alguien le recordó que todo el trabajo sería en vano,
si no se distanciaban de los dinosaurios retirados.
Esta semana se confirmó esa teoría.
Los pobres militares del proceso, oficiales de alto rango
y jugosas jubilaciones, demostraron su solidaridad.
Dicen que el Goyo brindó satisfecho en su celda.
Ni que hablar del Oso Aguirre si de brindar se trata.
El hombre metió un golcito de seis cifras en dólares.
Mil doscientos querellantes de un saque.
Gonzalo se sacó el cinco de oro, con los galones dorados.
Pero el tema trasciende a unos pocos milicos.
O a cuatro maestras jubiladas en Rocha.
Va más allá de la impugnación de dos mil universitarios.
Se extiende por encima del reclamo bancario.
Pesa más que la protesta de poderosas minorías.
Está en juego el cambio cultural imprescindible.
Donde la izquierda no es totalmente inocente.
¿Acaso no hay “compañeros” intentando zafar?
Que paguen más lo que tienen más, menos yo.
Ahora, hasta la inefable Adeom quiere otro juicio.
La defensa de la reforma tributaria es tarea de todos.
Aunque algunos se hayan hecho los chanchos rengos.
“Que el precio político lo pague el equipo económico”
Es tiempo de asumir la responsabilidad colectiva.
O desarrollamos todos una mentalidad solidaria,
o no hay cambio posible en el futuro.
*Nueva versión de una vieja consigna
hablar de la imagen del ejército.
Manifestaba su preocupación por mejorarla.
Tenía ideas nuevas y muy buenas intenciones.
Alguien le recordó que todo el trabajo sería en vano,
si no se distanciaban de los dinosaurios retirados.
Esta semana se confirmó esa teoría.
Los pobres militares del proceso, oficiales de alto rango
y jugosas jubilaciones, demostraron su solidaridad.
Dicen que el Goyo brindó satisfecho en su celda.
Ni que hablar del Oso Aguirre si de brindar se trata.
El hombre metió un golcito de seis cifras en dólares.
Mil doscientos querellantes de un saque.
Gonzalo se sacó el cinco de oro, con los galones dorados.
Pero el tema trasciende a unos pocos milicos.
O a cuatro maestras jubiladas en Rocha.
Va más allá de la impugnación de dos mil universitarios.
Se extiende por encima del reclamo bancario.
Pesa más que la protesta de poderosas minorías.
Está en juego el cambio cultural imprescindible.
Donde la izquierda no es totalmente inocente.
¿Acaso no hay “compañeros” intentando zafar?
Que paguen más lo que tienen más, menos yo.
Ahora, hasta la inefable Adeom quiere otro juicio.
La defensa de la reforma tributaria es tarea de todos.
Aunque algunos se hayan hecho los chanchos rengos.
“Que el precio político lo pague el equipo económico”
Es tiempo de asumir la responsabilidad colectiva.
O desarrollamos todos una mentalidad solidaria,
o no hay cambio posible en el futuro.
*Nueva versión de una vieja consigna

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