jueves, 22 de junio de 2006

Siete veces erre

Ayer de noche hubo Asamblea General del Claustro.
La autoridad máxima de la Universidad de la REPÚBLICA.
Ciento cinco representantes de los tres órdenes.
El motivo fue la elección del nuevo RECTOR.
La reunión se prolongó y no sabemos la resolución.
De cualquier manera sabíamos que no se resolvía nada.
Las mayorías exigidas por reglamento eran inalcanzables.
Tenemos la certeza que la carrera tiene dos finalistas.
ROBERTO o RODRIGO: uno de ellos será el elegido.
Arocena o Markarian: ¿cambia el resultado?
La necesaria RENOVACIÓN universitaria no pasa por un hombre.
Poco puede hacer un individuo por sí mismo.
Nadie niega las imprescindibles REFORMAS.
La duda es como se logran.
El debate generado mostró que hay mucho para cambiar.
No puede estar la Universidad de espaldas al país.
Ni encerrada sobre sí misma mirándose el ombligo.
No es territorio de académicos o entendidos.
No puede ser manejada por corporaciones de cualquier etiología.
Debe rendir cuentas a la sociedad de lo que hace.
Mostrar claramente que hace con el dinero que recibe de los uruguayos.
No debe confundir autonomía con impunidad.
No se trata de revanchas ni cambiar una camarilla por otra.
La izquierda es responsable como nadie de la situación universitaria.
No podemos simplemente echarle la culpa a los otros.
Es hora de sincerarnos y de eliminar las chacras.
Feudos estudiantiles, docentes, funcionales o de egresados.
¿De qué sirvieron? ¿A quién le sirven?
Seguro que no fue a la mayoría.
Esperamos se empiece a recorrer un camino de cambios.
Cambios profundos, programáticos, cambios en serio.
Por el país, por su gente, por el futuro.
Universidad de la República: bienvenida a la REALIDAD.

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