Llueve en Uruguay.Y llueve mucho.
Miles de compatriotas están afectados.
Las inundaciones dejaron muchos damnificados.
Por suerte aflora la reserva moral colectiva.
De todos lados surgen iniciativas solidarias.
"Otra vez de nuevo" la participación aflora.
Sindicatos, organizaciones civiles y religiosas.
Hasta el mismo Frente convoca a sus militantes.
Actúan con sinergia el Estado y la sociedad.
Como en otras épocas la gente se une.
No se pregunta nombres ni señas.
Todos son bienvenidos a la causa común.
¿Es imprescindible la catástrofe?
¿Es necesaria la tragedia?
¿Es precisa una crisis?
No lo creemos así.
Muchas veces se ha demostrado lo contrario.
La gente participa cuando se siente útil.
Participamos cuando le encontramos sentido.
Participás cuando te dan espacio.
Alcanza con saber de qué se trata.
Sin demasiada retórica o fundamentaciones.
Sin dar línea o dictar cátedra.
Sin intelectualismos ni tecnócratas.
Cuando el tema se siente como propio,
la gente está, se mueve, se involucra.
El sábado pasado fue una muestra.
A pesar del barro, del viento y de la lluvia,
el Molino de Pérez se llenó de gente.
La participación no puede volverse un discurso bonito.
Desde el Poder sdebemos impulsarla.
No se trata de que ahora tengamos funcionarios
que se encargan de todo, "pasivizando" al resto.
No se trata de un gabinete de cuadros políticos
que se vuelven ministros y no son dirigentes.
El ensamble partido y gobierno se vuelve imprescindible.
No es fácil lograrlo y por eso más imprescindible aún.
No hay recetas ni Mesías.
Hay compañeros en diversas funciones.
No precisan elogios por hacer bien las cosas.
No patean calientes cuando son criticados.
El proyecto común es lo más importante.
Por encima de cargos o personalidades.
Y se construye sin dudas, en forma colectiva.
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