Todos somos ambivalentes.Actuamos a veces racionalmente.
Otras a pura sensibilidad.
Es lógico, somos contradictorios.
La coherencia absoluta es un mito.
O por lo menos un signo de rigidez mental.
Ejemplos sobran y son hechos acá.
Pasó el Segundo Congreso del Pueblo.
Sin pena ni gloria y... sin pueblo.
Nos deja sin embargo mandatos estratégicos.
“No extranjerizar la tierra”
Como si los estancieros locales fueran la panacea.
“Abolir las AFAP”
El BPS abrió el corralito y renunciaron unos pocos.
Pero no solo allí se generan consignas.
“Pluna es Uruguay”, dicen sus empleados.
Entonces: Antel es el mundo y Ancap el universo.
Terminal de contenedores con participación del Estado,
piden desde la izquierda de la izquierda.
Los mismos que rechazan en AFE a los privados.
Diputados que apoyan al comisionado,
reiteran su apoyo y su confianza a la ministra.
Gran debate gran, sobre energía nuclear.
Y está pronto el material del parque eólico de UTE.
Se plantea la ley “demisec” para reducir el alcoholismo.
El día que la vote el parlamento proponemos,
espirometrías obligatorias en las bancadas.
Política de reducción de daños que le dicen.
Todos somos contradictorios.
Nosotros mientras tanto celebramos.
Ciento veinte mil laptops repartidas.
Y que en Flor de Maroñas una escuela,
lleva el nombre de Elena, la maestra.
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