jueves, 24 de noviembre de 2005

Frente ¿qué?

Menos mal que el sábado se terminó el trabalenguas de la izquierda.
La verdad que complicaba demasiado esa triplicación de nombres y estructuras.
Estas últimas por el "reunionismo" estéril que demandaban.
Y los primeros por el esfuerzo de cuerdas vocales y chorros de tinta al santo botón.
Chau: frenteamplioencuentroprogresistanuevamayoría.
Hola de nuevo: Frente Amplio, para los íntimos: el Frente.
La cuestión ahora es cómo llenar de contenido este envase.
¿Qué Frente queremos?
El frente de las cúpulas y los dirigentes perpetuos.
El frente de las burocracias y los incisos del reglamento.
El frente de las declaraciones y la inmovilidad.
El frente del seguidismo y acatamiento al gobierno.
El frente de los militantes eternos de comisiones y unidades temáticas.
El frente vacío de gente.
Nos resistimos a que nuestra organización se convierta en un sello.
Nos rebelamos a que nuestro movimiento se vuelva paralítico.
Nos oponemos a que nuestro grupo se transforme en un flan.
¿Cómo cambiar la pisada?
Carecemos de recetas mágicas, no las busquen, no existen.
Pero consideramos que como estamos no podemos seguir.
Se trata de definir claramente el rol de la organización política.
No puede ser un apéndice del gobierno o del presidente.
Los gobiernos, los ministerios y las presidencias pasan.
Los partidos políticos permanecen.
El proyecto frentista llegó para quedarse.
La idea es cambiar al país y la situación de su gente.
Por ello es necesario revitalizar la matriz.
¿Frente qué?, preguntamos.
Frente vivo, dinámico, místico, cuestionador, orejano y constructivo.
Frente colectivo, movilizador, trasgresor, crítico, plural y positivo.
Frente de antes, de hoy y de mañana, como siempre: Frente Amplio.

jueves, 17 de noviembre de 2005

No es facil

Salir hoy sin hablar de fútbol, no es fácil.
Es imposible.
Que país el nuestro, que idiosincrasia tenemos.
Siempre corriendo el último tren.
Siempre esperando el milagro salvador.
Siempre apostando al gol sobre la hora.
En el fútbol como en la vida no hay logros sin esfuerzo.
En el fútbol como en la política no hay resultados sin sacrificio.
En el fútbol como en la economía no hay beneficios sin trabajo.
Tenemos como sociedad la percepción de que nos libramos de los males.
Poseemos como país la idea de que nos salvamos de los desastres.
Sentimos como pueblo de que nos zafamos de las desgracias.
No es cierto, el miércoles quedó demostrado.
Ahora se trata de asumir la realidad y no de llorar en el cuartito.
Pero hablar de fútbol es imposible sin hablar de cambios.
Porque o se cambia en serio o seguiremos especulando con las matemáticas.
Seamos honestos en el fútbol hay mucho para cambiar.
Porque allí hay intereses corporativos o mafiosos que deberían ser erradicados.
Como también los hay en otros ámbitos.
¿O nos vamos a hacer los otarios?
En la medicina, la cultura, la prensa, la educación y hasta en los derechos humanos.
En todos lados se cuecen habas y se cuidan chacras.
En muchos lados se conservan prebendas y se mantienen privilegios.
El cambio es necesario a todo nivel, si es que alguna vez queremos clasificar en algo.
Repetimos, no hay cambio sin esfuerzo.
Dicen que el éxito es diez por ciento inspiración y noventa por ciento transpiración.
Tengámoslo claro, no es fácil.
Si habrá que patear penales.

jueves, 10 de noviembre de 2005

El derecho y el deber

"Nada de lo humano me es ajeno", dijo el filósofo.
¿Quién no suscribe esta frase?
Pero dejando la retórica,
¿Cómo la llevamos a la práctica?
Somos los campeones de la tríada:
Libertad, igualdad y fraternidad, en teoría.
Pero en la diaria...
Ni tan libres, ni tan iguales y menos tan fraternos.
Somos los paladines de los derechos humanos.
"No botija, no tengo una moneda"
Somos los defensores de la justicia.
"Tengo un conocido que te arregla el problema"
Somos los caballeros de la transparencia
"No preciso boleta"
Hablamos de derechos.
De nuestros derechos.
De nuestros inalienables derechos.
Jamás mencionamos la contraparte.
Nunca miramos atrás del espejo.
En ningún momento damos vuelta la moneda.
Somos muy rápidos para reclamar.
Somos muy ligeros para exigir.
Somos muy veloces para demandar.
Pero de las responsabilidades, rara vez nos acordamos.
Pero de los deberes, sufrimos de amnesia colectiva.
Pero de las obligaciones, siempre buscamos como zafar.
Hablemos claro.
Nuestra sociedad jamás va a garantizar los derechos humanos.
Con hombres y mujeres que se desentienden de sus deberes.
En la cotidiana, en la cortita, en la personal.
O asumimos nuestras responsabilidades o no funciona.
Cuando hablamos de los derechos humanos decimos:
Salud, justicia, educación, equidad, vivienda, no violencia, trabajo.
Decimos igualdad de oportunidades e igualdad de obligaciones.
Son los contenidos de los dos platos de la balanza.
El fiel de la balanza sos vos:
Mujer u hombre, niña o viejo, hetero o lesbiana, blanca o negro,
europeo o india, trabajadora o desempleado, fumador o abstemia,
médica o paciente, profesional o artesana, diputada o votante.
Vos ser humano.
Con tus características propias y con tus diferencias.
Por todo eso es que apuntamos al 10 de diciembre.
Por el día uruguayo de los derechos humanos.
Con todos, por todos y para todos.
Gritando juntos:
DERECHOS HUMANOS, DEBER HUMANO.

jueves, 3 de noviembre de 2005

A simple vista

No soportamos más los lamentos escépticos.
No aguantamos más las quejas congénitas.
No bancamos más los reclamos intelectualoides.
Aflojen con el "todo sigue igual", "nada cambió".
Estamos en proceso.
Si un bebé necesita nueve meses para nacer.
Imaginen lo que puede llevar el parto de un nuevo país.
Hay señales unívocas de que estamos caminando.
No son las encuestas que nos deslumbran.
Son pequeños hechos que marcan la diferencia.
En este momento hay un grupo de uruguayos en el Caribe.
No son turistas en Cancún o Punta Cana.
Son compatriotas que van a ser operados en Cuba.
Son orientales que van a recuperar la visión.
Son ciudadanos que van a dejar de ser marginados.
Estos son hechos y no palabras.
Se está devolviendo la dignidad a los desposeídos.
Se está incluyendo a los que estaban afuera del reparto.
Se está demostrando que la opción es "por los pobres de la tierra".
Se está llenando de contenido a la olvidada palabra: SOLIDARIDAD.
No nos asombran los pataleos corporativos.
No nos sorprende la reacción instantánea de los oftalmólogos.
No nos asustan las declaraciones de los mercaderes de la medicina.
Este hecho muestra varias cosas.
El cambio llegó para quedarse, aunque sea lento.
La pelea recién empieza y los poderosos no van a ceder fácilmente.
Es el preámbulo de lo que va a ser la instauración del Plan Nacional de Salud.
Seamos realistas, no se beneficia a alguien sin que otro sea perjudicado.
No vamos a quedar bien con todo el mundo, no es la idea.
La idea es que entramos lentamente pero sin pausas en el tiempo de los más.
Aunque a algunos pocos no les caiga en gracia.
Los hechos lo demuestran, a simple vista.