jueves, 10 de noviembre de 2005

El derecho y el deber

"Nada de lo humano me es ajeno", dijo el filósofo.
¿Quién no suscribe esta frase?
Pero dejando la retórica,
¿Cómo la llevamos a la práctica?
Somos los campeones de la tríada:
Libertad, igualdad y fraternidad, en teoría.
Pero en la diaria...
Ni tan libres, ni tan iguales y menos tan fraternos.
Somos los paladines de los derechos humanos.
"No botija, no tengo una moneda"
Somos los defensores de la justicia.
"Tengo un conocido que te arregla el problema"
Somos los caballeros de la transparencia
"No preciso boleta"
Hablamos de derechos.
De nuestros derechos.
De nuestros inalienables derechos.
Jamás mencionamos la contraparte.
Nunca miramos atrás del espejo.
En ningún momento damos vuelta la moneda.
Somos muy rápidos para reclamar.
Somos muy ligeros para exigir.
Somos muy veloces para demandar.
Pero de las responsabilidades, rara vez nos acordamos.
Pero de los deberes, sufrimos de amnesia colectiva.
Pero de las obligaciones, siempre buscamos como zafar.
Hablemos claro.
Nuestra sociedad jamás va a garantizar los derechos humanos.
Con hombres y mujeres que se desentienden de sus deberes.
En la cotidiana, en la cortita, en la personal.
O asumimos nuestras responsabilidades o no funciona.
Cuando hablamos de los derechos humanos decimos:
Salud, justicia, educación, equidad, vivienda, no violencia, trabajo.
Decimos igualdad de oportunidades e igualdad de obligaciones.
Son los contenidos de los dos platos de la balanza.
El fiel de la balanza sos vos:
Mujer u hombre, niña o viejo, hetero o lesbiana, blanca o negro,
europeo o india, trabajadora o desempleado, fumador o abstemia,
médica o paciente, profesional o artesana, diputada o votante.
Vos ser humano.
Con tus características propias y con tus diferencias.
Por todo eso es que apuntamos al 10 de diciembre.
Por el día uruguayo de los derechos humanos.
Con todos, por todos y para todos.
Gritando juntos:
DERECHOS HUMANOS, DEBER HUMANO.

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