jueves, 27 de abril de 2006

Otra vez en Agraciada

Este primero de mayo vino hecho a medida.
Cayó en lunes, otro fin de semana largo.
¿Irá más o menos gente al acto?
Capaz el cambio de lugar hacer retornar a los nostálgicos.
Es una fija que aparece una columna de la izquierda combativa.
Así lo anunciaron la semana pasada.
Ta´ bien, el acto pertenece a todos los trabajadores.
La cuestión es cómo se planta la Central frente a la realidad.
El PIT-CNT está teniendo un crecimiento importantísimo.
Muchos sindicatos nuevos, miles de nuevos afiliados.
No está mal, el cambio de gobierno favorece la organización obrera.
Los derechos de los trabajadores se hacen valer, era hora.
La nueva situación hace que por inexperiencia se cometan errores.
Y también que por exceso de experiencia no se entienda lo nuevo.
Cambiar las cabezas no es sencillo para nadie.
Los compañeros gobernantes lo viven demostrando.
Los dirigentes sindicales no tienen porque ser la excepción.
La cuestión es si se entiende la alianza estratégica imprescindible.
Conservar la independencia de clase, por supuesto.
Pero tampoco caer en la pavada.
Ni usar el sindicato, la federación o la Central para marcar perfil.
Perfil personal o perfil partidario.
Lleno estuvo y está el parlamento de ex dirigentes sindicales.
Ahora también son directores de entes o ministros.
No caer en la tentación dice el padrenuestro cristiano.
¿El credo marxista tiene algo similar?
Hablemos claro, nos preocupa que se use al sindicalismo partidariamente.
Si el ministro de trabajo en lugar de tupa fuera bolche, ¿que diría Juan Castillo?
Si Hugo Cores fuera el director de trabajo, ¿como reaccionaría Luis Puig?
El movimiento sindical es parte imprescindible del proceso en que estamos.
El gobierno no es el enemigo de clase, ni los traidores al programa.
Estamos jugando el partido país y los trabajadores son fundamentales.
Es bueno recordarlo, por si alguno anda medio olvidadizo o confuso.
La seguimos el lunes, comiendo tortas fritas otra vez en Agraciada.

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