jueves, 4 de mayo de 2006

Nuestro norte

Cunde el desconcierto: ¿estamos o nos fuimos?
La semana comenzó movida y la prensa casi nos enloquece.
Nunca deseamos tanto salir los viernes con Voces.
Después de la reunión en la casita de la calle Pennsylvania,
El jueves, o sea hoy, se devela la gran incógnita.
Pero tuvimos que fumarnos la incoherencia mediática.
Marchas y contramarchas, nacionalismo y chauvinismo.
Rupturas y remiendos, intercambio comercial e ideologías.
Anuncios y presiones, permanencia o renuncia.
Que la política internacional se maneje de esta forma
La verdad, resulta poco serio.
Funcionar en base a las críticas o elogios de ex-presidentes,
Reaccionar ante actitudes "patoviKas" desde la mansión rosada,
Saltar con una defensa a ultranza del honor nacional,
Ignorar la importancia estratégica de la integración,
Sinceramente no sólo es poco serio, sino que es lamentable.
Miremos el mundo.
¿Quién se imaginaba la Comunidad Europea en los años cincuenta?
Los procesos entre países no son lineales y sin roces.
¿Por qué debería serlo el MERCOSUR?
No se trata de que a las primeras rencillas, nos retiremos.
Pertenecemos a una región con sus más y sus menos.
Somos parte de un continente en forma indisoluble.
Desde hace décadas la izquierda habla de hermandad continental.
Los gobiernos y sus presidentes son hechos circunstanciales.
Acá se trata de impulsar políticas de Estado.
Más allá de papeleras, arroz o bicicletas,
Más allá de coyunturas interesantes con el otro hemisferio,
Sin anteojeras ideológicas ni obnubilados con balanzas comerciales favorables,
El proceso del cambio uruguayo es lento pero debe ser firme.
En veinte años Lula, Tabaré y Kirchner serán menciones en un libro de historia.
El papel de los hombres importa pero son un accidente en los procesos de los pueblos.
Serenamente, con cordura y enfocando la mira forjemos nuestro norte:
La integración latinoamericana.

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