En el momento que escribimos estas líneas,están reunidos Tabaré y Larrañaga.
Todo parece indicar un nuevo rumbo.
Un nuevo relacionamiento entre gobierno y oposición.
Era hora. Por el bien del país.
De nada sirven las guapezas de "quédense con los cargos"
O la soberbia de la aplanadora porque "somos mayoría"
La ciudadanía voto dividida.
51% es mayoría pero es escaso.
No se puede ignorar al otro 49%.
No es sano, democráticamente hablando.
Es bueno que se junten los líderes políticos.
Es mejor que se pongan reglas de juego claras.
No se puede imponer una fiscal de pesados.
Tampoco se puede eternizar a los órganos de contralor.
Menos que menos hacer política para la tribuna.
No ayuda interpelar a cada rato sin sentido.
O lanzar el globo sonda de la reelección.
No hablamos de pacto social.
Pero creemos imprescindible el diálogo,
Como forma de alcanzar acuerdos.
Esto implica que a veces se deba ceder.
De ambos lados.
Es imprescindible fijar políticas de Estado en varias áreas.
Políticas que no tengan color partidario.
Políticas que no cambien, más allá de quien gobierne.
Políticas que marquen un desarrollo sustentable del país.
Esto exige grandeza de ambas partes.
Y quizás sea el gobierno el que debe dar el primer paso.
Demostrando la responsabilidad de ser la mayoría.
Hecho de por sí que tiene más obligaciones que derechos.
Un dirigente frentista nos comentó el otro día:
"No está mal perder alguna vez con la oposición".
Tiene razón, si es bueno para el país.
Y hablando de perder, una de entrecasa
Para nosotros es una práctica constante.
Nos acaban de avisar que la entrevista con Tabaré no sale.
No va a hablar con ningún medio antes de fin de año.
'Tá bien, nosotros sólo llevamos esperando veintiséis meses.
¿Quién sabe? Capaz que su silencio es bueno para el país.




