jueves, 9 de noviembre de 2006

Interpelación o muerte

Hoy estamos de festejo.
Llegamos a las cien ediciones la
semana pasada.
Pero decidimos celebrar la edición 101.
O sea esta. ¿Por qué?
Porque era el dos de noviembre; por la Cumbre.
Por diferenciarnos de lo clásico; "per codere"
Y como estamos de festejo, decidimos ayudar.
Ayudar a la oposición.
Sabemos que nos leen así que acá van algunas ideas.
El domingo vayan a votar en las elecciones internas.
Así pueden incidir un poco en la política del gobierno.
Es fácil, eligen algún local, pagan 10 mangos y se afilian al instante.
Igual nadie va a controlar nada y tampoco le van a ir a cobrar después.
Eso sí, si se llama Julio María, Yamandú, Gregorio o Luis Alberto,
póngase una venda o un antifaz, para no despertar suspicacias vió.
Elija los grupos más pequeños y radicales así arma un buen quincho.

Otra idea. No aflojen con las interpelaciones.
Llamen de vuelta a Brovetto para que hable algo de ciencia y tecnología.
Citen a Marita para que explique por qué dejaron fumar al rey.
Interroguen a Lescano por el futuro de Liverpool.
Exíjanle a Azucena que ande de uniforme.
Convoquen al Pepe para que diga algunas malas palabras.
Cuestionen a Marina por qué los bebés están viniendo sin Panes bajo el brazo.
Pregúntenle a Arana por qué dejó de bailar tango en público.
Demanden que Lepra se cambie el apellido.
Requieran que Bonomi vaya a un foniatra.
Inviten a Gargano a que se mude a Gualeguaychú.
Díganle a José Díaz que cante el Rock de la Cárcel.
Pídanle a Astori que declare la moratoria con el FMI.
Con Rossi hagan lo que quieran, es un "boleto".

En fin, no se pueden quejar; seguimos siendo fuente de inspiración.
Así está el mundo, opositores.
A pesar de todo, no dejen de trancar.
Hasta la semana que viene y recuerden:
Este editorial es historia.

No hay comentarios: