No hay casualidades sino causalidades, dicen por ahí.Pero gracias a la cumbre, la zona de exclusión y la mar en coche
tenemos que salir un día antes, un día de miércoles.
El almanaque marca 31 y la memoria vuela dos años atrás.
No podemos negar que sentimos un poquito de nostalgia.
Esa sensación de pertenencia a un mar "otorguesiano".
Esa emoción colectiva que nos inundó pupilas y epidermis.
Esa satisfacción por haber llegado, ¡por fin!
Ese sentimiento de que nada fue en vano, nos aflora.
¿Nos estaremos volviendo unos viejos sensibleros?
(No ponemos viejas, para que nos etiqueten como discriminadores)
No. Creemos sano mostrar los sentimientos.
Implica mucho más fortaleza que debilidad.
Como también hay que ser muy fuerte para mostrar carencias.
Tenemos dos años transcurridos y en el Frente falta tanto.
Es lógico, empezamos una etapa nueva y un duro aprendizaje.
El ejercicio del gobierno tiene una inmensa fuerza centrípeta.
Nos absorbió compañeros a rolete.
Mal nosotros, que no supimos formar camadas de recambio.
¿Lograremos mentalizarnos y dar paso a los otros?
A los que usamos como excusa, consigna o motivo de lucha.
¿Lograremos hacer que ellos nos pasen por arriba? ¿Queremos?
¿Lograrán ellos hacerlo?
Sin importarles un pito lo que queremos nosotros.
Irreverentes, transgresores, maximalistas o minimalistas.
Haciendo su historia, su propio camino, sin veteranas recetas.
Cagándose de la risa de nuestros esquemas y planteos.
Haciendo revolución con checha y porro,
aunque a nosotros nos pegue por el forro.
Dejémosle espacio, aprendamos de ellos.
¿No era por ellos todo el mambo del cambio?
O fue solo un pretexto lo del gurisito mío y hombrecito nuevo.
Hagamos las cosas para ellos, en serio.
Que sientan "nuestro" gobierno como suyo de una vez por todas.
Tareas no nos faltan, parafraseando a Juan Manuel:
"Y bueno, pues,
adiós a ayer
y cada uno
a lo que hay que hacer"
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