Llegamos al último número del año.Decidimos que la mejor broma de inocentes,
era no salir el veintiocho.
Es tiempo de pasar raya y sacar cuentas.
Fue un buen año el 2006, ¿no?
Se lograron cosas importantes.
El avance en Derechos Humanos.
El combate a la pobreza.
El "emprolijamiento" de la gestión publica.
El significado de los consejos de salarios.
El inicio de un debate educativo.
El proyecto sucro-alcoholero.
La gestión de la DGI.
Los compatriotas que recuperaron la vista en Cuba.
La reapertura de de la entrañable FUNSA.
El combate decidido contra la pasta base.
La aprobación de la Reforma Tributaria.
La instrumentación de la reforma de la salud.
El proyecto: Un niño, una computadora.
En definitiva, avanzamos.
¿Está todo bien entonces?
No, lejos de eso, falta mucho.
Tenemos un MERCOSUR inoperante.
Hay un ambiente conflictivo con Argentina.
No se aprobó la ley de salud reproductiva.
Las fallas en la comunicación son enormes.
La fuerza política anda a los ponchazos.
Y tantos otros puntos que quedan en el tintero.
No tratamos de quedar bien con dios y con el diablo.
Nos alegramos muchísimo de los logros obtenidos.
Pero no nos dormimos en los laureles.
No podemos hacerlo, queda demasiado por hacer.
El 2007 es un nuevo desafío.
Tenemos la certeza de que nos sobra paño.
Apostemos a la gente como siempre.
Nosotros mientras tanto, realizamos un alto.
En enero paramos para afilar el hacha.
Nos reencontramos en febrero.
Más frentistas que nunca.
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