"Después de todo, ser de izquierda es una suerte de comunión emocional, de nudo en la garganta compartido, frente al padecimiento de los más débiles. Ser de izquierda es un acuerdo tácito en aceptar que las prioridades, serán siempre para los más infelices.Ser de izquierda es la indignación ante cualquier injusticia.
Y esa empatía visceral será siempre el mejor acuerdo programático".
J.L. Voces del Frente Nro. 2 02/09/04
No vamos a hablar de los casinos municipales.
Ya le dijimos a Bengoa que queremos entrevistarlo.
No vamos a hablar de la visita de Bush.
Tenemos claro la diferencia entre gobierno y partido.
No vamos a hablar de la renovación del gabinete.
Somos opositores a la cuotificación partidaria y
firmes defensores del recambio generacional.
No vamos hablar de la reelección.
Creemos que no hay tiempo para perder en pelotudeces.
Tampoco vamos a hablar de las candidaturas del 2009.
Ya hay demasiados voceros y opinólogos sobre el tema.
Vamos a hablar del poder y sus veleidades.
La lucha por obtenerlo que marca a hombres y organizaciones.
Esfuerzos sobrehumanos, sacrificios enormes.
También maniobras, artimañas y oportunismo.
Todo vale para obtenerlo, visualizándolo como un fin en sí mismo.
Craso error, porque en realidad no deja de ser un medio.
Y es un medio para lograr un sueño compartido por muchos.
Por eso cuidado con los obsecuentes que se arriman.
Con los ambiciosos que buscan acomodarse.
O con los incapaces que matan por un cargo.
También con los aceitados aparatos que copan estructuras.
Sin pecar de ingenuos pero tampoco soberbios.
Poniendo el proyecto común por encima de circunstanciales chacras.
El poder es útil pero también desgasta.
Pregúntenle a Lula si lo dudan.
El poder es ventajoso pero tiene sus propias reglas.
Difíciles de cambiar, aún para aquellos detentadores momentáneos.
No caer en la trampa del poder.
Que ciega, envanece y te tienta.
No serle funcional sigue siendo de izquierda.

