jueves, 22 de febrero de 2007

Potpurrí del poder

"Después de todo, ser de izquierda es una suerte de comunión emocional, de nudo en la garganta compartido, frente al padecimiento de los más débiles. Ser de izquierda es un acuerdo tácito en aceptar que las prioridades, serán siempre para los más infelices.
Ser de izquierda es la indignación ante cualquier injusticia.
Y esa empatía visceral será siempre el mejor acuerdo programático".


J.L. Voces del Frente Nro. 2 02/09/04


No vamos a hablar de los casinos municipales.
Ya le dijimos a Bengoa que queremos entrevistarlo.
No vamos a hablar de la visita de Bush.
Tenemos claro la diferencia entre gobierno y partido.
No vamos a hablar de la renovación del gabinete.
Somos opositores a la cuotificación partidaria y
firmes defensores del recambio generacional.
No vamos hablar de la reelección.
Creemos que no hay tiempo para perder en pelotudeces.
Tampoco vamos a hablar de las candidaturas del 2009.
Ya hay demasiados voceros y opinólogos sobre el tema.
Vamos a hablar del poder y sus veleidades.
La lucha por obtenerlo que marca a hombres y organizaciones.
Esfuerzos sobrehumanos, sacrificios enormes.
También maniobras, artimañas y oportunismo.
Todo vale para obtenerlo, visualizándolo como un fin en sí mismo.
Craso error, porque en realidad no deja de ser un medio.
Y es un medio para lograr un sueño compartido por muchos.
Por eso cuidado con los obsecuentes que se arriman.
Con los ambiciosos que buscan acomodarse.
O con los incapaces que matan por un cargo.
También con los aceitados aparatos que copan estructuras.
Sin pecar de ingenuos pero tampoco soberbios.
Poniendo el proyecto común por encima de circunstanciales chacras.
El poder es útil pero también desgasta.
Pregúntenle a Lula si lo dudan.
El poder es ventajoso pero tiene sus propias reglas.
Difíciles de cambiar, aún para aquellos detentadores momentáneos.
No caer en la trampa del poder.
Que ciega, envanece y te tienta.
No serle funcional sigue siendo de izquierda.

jueves, 15 de febrero de 2007

Mezquindad y Esquizofrenia

Un fantasma recorre el Frente…
¿Le suena la frase?
La candidatura para el dos mil nueve.
En los últimos tiempos se calentó la interna.
Cualquier crítica o comentario se toma como un ataque.
Complot contra tal grupo, revancha de aquel otro.
Ejemplos sobran.
De los Santos, Nicolini, Bengoa, Gaggero o Arana.
Se ataca o se defiende con un mezquino cálculo electoral.
Todo sirve si le cierro el paso a este rival.
Todo vale si gano puntos para mi candidato.
Perfilar mi organización a cualquier precio.
Hacer primar mi postura, no importa cómo.
El debate ideológico tan ausente como siempre.
La discusión se nutre de adjetivos y descalificaciones.
Se sugieren aviesas intenciones ocultas.
Se adivinan perversas ambiciones.
Se presienten disidencias traidoras.
En el Frente sobrevive la "cultura de la aplanadora".
No se aplica por la correlación interna.
No por que falten ganas.
Nos queda un largo camino de aprendizaje democrático.

¡Che! ¿Se acuerdan que somos gobierno?
Porque algunas actitudes partidarias sorprenden.
Ese señor que vive en el Prado supo ser nuestro dirigente.
Presidente del Frente Amplio, por más datos.
Los ministros solían ser compañeros.
¿Dejaron de serlo?
El gobierno no es una federación de ministerios.
Menos aún, son los ministerios feudos partidarios.
Aunque alguno todavía no lo haya entendido bien.
Surge con frecuencia esa doble personalidad.
Ser gobernante opositor u oposición gobernando.
Aparece el viejo y simplón maniqueísmo.
Ministros buenos y ministros malos.
Solo falta que alguno resulte lobizón.
Quizás la solución sea descuotificar el gabinete.
Pensando al gobierno como un equipo.
Con un gesto de grandeza de los viejos.
Pasando la posta a jóvenes cabezas.

jueves, 8 de febrero de 2007

Tolerancia cero

El lunes sentimos vergüenza.
Recordamos los flashes informativos de Corea,
cuando los parlamentarios se vuelven boxeadores.
Seguramente la plaza Independencia recorrió el mundo.
Estaba cantado, "Crónica TV" se hizo una fiesta.
Primero uruguayos a las piñas, entre nosotros.
Después doscientos valientes orientales,
enfrentaron a siete cobardes argentinos.
El martes sentimos bronca
por los comentarios justificadores.
"Fue una provocación, ¿qué se creen estos porteños?"
Porque vimos aflorar al enano fascista
que creíamos era monopolio de la otra orilla.
Vimos la mentalidad de barra brava.
Se evidenció un nacionalismo desnorteado.
El miércoles sentimos temor.
Porque siendo gobierno fuimos incapaces.
No preservamos el derecho al libre pataleo.
No hicimos respetar la libertad de una minoría.
No demostramos que esto es una democracia plena.
No supimos poner límite a la prepotencia.
Nos hicimos los distraídos y permitimos el atropello.
Hoy jueves sentimos que hay que cambiar la pisada.
Dejémonos de boludeces y actitudes soberbias.
La única solución es el dialogo.
Sin excusas de piquetes o puentes cortados.
Los vietnamitas negociaban con los yanquis
mientras Hanoi estaba siendo bombardeado.
Árabes y judíos negocian en plena guerra.
La dignidad uruguaya no disminuye por el diálogo.
Al contrario, se agranda.
La política internacional no se lleva por caprichos.
No es Salus versus Villavicencio.
Se trata de orientales y argentinos.
Distintos pero hermanos.
Con discrepancias, pero enemigos nunca.
Ya basta de orgullo estúpido.
Es hora de resolver esto directamente.
Es hora de que hablen los presidentes.