Un fantasma recorre el Frente…¿Le suena la frase?
La candidatura para el dos mil nueve.
En los últimos tiempos se calentó la interna.
Cualquier crítica o comentario se toma como un ataque.
Complot contra tal grupo, revancha de aquel otro.
Ejemplos sobran.
De los Santos, Nicolini, Bengoa, Gaggero o Arana.
Se ataca o se defiende con un mezquino cálculo electoral.
Todo sirve si le cierro el paso a este rival.
Todo vale si gano puntos para mi candidato.
Perfilar mi organización a cualquier precio.
Hacer primar mi postura, no importa cómo.
El debate ideológico tan ausente como siempre.
La discusión se nutre de adjetivos y descalificaciones.
Se sugieren aviesas intenciones ocultas.
Se adivinan perversas ambiciones.
Se presienten disidencias traidoras.
En el Frente sobrevive la "cultura de la aplanadora".
No se aplica por la correlación interna.
No por que falten ganas.
Nos queda un largo camino de aprendizaje democrático.
¡Che! ¿Se acuerdan que somos gobierno?
Porque algunas actitudes partidarias sorprenden.
Ese señor que vive en el Prado supo ser nuestro dirigente.
Presidente del Frente Amplio, por más datos.
Los ministros solían ser compañeros.
¿Dejaron de serlo?
El gobierno no es una federación de ministerios.
Menos aún, son los ministerios feudos partidarios.
Aunque alguno todavía no lo haya entendido bien.
Surge con frecuencia esa doble personalidad.
Ser gobernante opositor u oposición gobernando.
Aparece el viejo y simplón maniqueísmo.
Ministros buenos y ministros malos.
Solo falta que alguno resulte lobizón.
Quizás la solución sea descuotificar el gabinete.
Pensando al gobierno como un equipo.
Con un gesto de grandeza de los viejos.
Pasando la posta a jóvenes cabezas.
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