jueves, 31 de mayo de 2007

Soltando el embrague

Fue el jueves pasado.
El Intendente dio el “batacazo”.
Ese señor de aspecto tranquilo y bonachón.
Ese hombre de ciencia de hablar pausado.
Ese profesor de carácter manso.
Ése, que muchas veces, muchos subestimamos.
Ése, que muchos, muchas veces cuestionamos.
Ese candidato sacado de la manga.
Ese desconocido convertido en dirigente.
Ése fue el que mandó parar.
El hombre se tomó su tiempo.
Pero dos años fueron suficientes.
El método de prueba-error dio resultado.
El experimento alcanzó y cambió la fórmula.
Sin alharaca y sin rompimientos.
Sin aspaviento y sin crisis.
Sin bulla, simplemente cambió.
No importan los nombres ni los grupos.
Lo interesante es el procedimiento.
Ehrlich vio que la cosa no funcionaba bien.
Y como representante de los montevideanos,
se jugó al recambio de la cúpula municipal.
Deja una enseñanza interesante.
Un ejemplo a imitar en otros lados.
El único compromiso es con la gente.
Por encima de aparatos o partidos.
Por encima de grupos o de amigos.
Marca un camino distinto para la izquierda.
Ésa que hoy tambalea en el Sindicato Médico.
La IMM y el SMU, dos bastiones históricos.
Dos organizaciones manejadas por la izquierda.
No desde siempre, pero casi…
Analicemos sus realidades y aceptemos fracasos.
Si el auto se va hacia la derecha, no hay chofer inocente.
Ya sea legislador, gremialista o primer mandatario.
Nunca es tarde para rectificar el rumbo.
Se trata de poner el cambio correcto.
Limpiar los parabrisas, afirmarse al volante.
Y apretar a fondo el acelerador.

jueves, 24 de mayo de 2007

De Generaciones y degeneraciones

Somos fanáticos del cambio generacional.
Apostamos a la participación de los jóvenes
Necesitamos el aporte de nuevas ideas.
Nos urge la contribución de otras cabezas.
Demandamos el recambio biológico.
Lo creemos imprescindible.
Lo intuimos en las Fuerzas Armadas.
Pensamos que allí estaba ocurriendo.
Le erramos como a las peras.
No fue garantía de cambio un general joven.
No fue sinónimo de renovación un joven aviador.
La historia y el corporativismo pesan más.
La disciplina de tantos años no es fácil de romper.
El dogma de décadas no se descarta rápidamente.
El espíritu de cuerpo juega y juega fuerte.
La ideología autoritaria marcó a fuego.
Los compromisos personales influyen.
Las ataduras a las logias obligan.
La camaradería de armas incide.
Creíamos contar con militares profesionales.
Pero encontramos simplemente milicos.
Fueron educados para obedecer.
Fueron formados para acatar.
Fueron instruidos para cumplir.
No saben de pensamiento crítico.
No entienden el cuestionar.
No se imaginan el discutir.
Se tragaron el cuento de salvar la patria.
Y lo siguen creyendo.
Se comieron el verso de defender la nación.
Y lo siguen pensando.
Los formaron en la lucha antisubversiva.
Los instruyeron en la guerra anticomunista.
Los convirtieron en antidemócratas.
Es más fuerte que ellos.
¿Es posible curar una estructura,
contaminada por el autoritarismo?
Vayan sabiendo que esa cabeza no funciona.
La democracia llegó para quedarse.
No tiene vuelta atrás ni cede un ápice.
Está en el ADN uruguayo.
Los militares tendrán que incorporarlo.
O pasar tranquilos a cuarteles de invierno.
Queda el relevo como problema.
¿Quién? ¿De dónde?
La respuesta tendrán que darla otros.
Generaciones libres.
Sin degeneraciones.

jueves, 17 de mayo de 2007

Lo que no hay es valores, valor

Lo escuchamos en los informativos.
Por fin una noticia interesante.
Se hizo una encuesta en Secundaria.
Las respuestas nos dejaron de cara.
Los gurises eligieron para su futuro.
Ser narcos o jugadores de fútbol.
Sacarse la lotería.
O casarse con alguien de guita.
De laburar ni hablamos.
Raro que no saliera guardahilo.
El deseo vocacional está clarísimo.
Pasa por la fama o la riqueza.
Y si es ambas, mejor aun.
Nos imaginamos las reacciones.
El mundo adulto exigiendo mano dura.
El rigor como criterio pedagógico.
Persigamos, acorralemos, encerremos.
Son sucios, atorrantes y faloperos.
No quieren estudiar, no quieren trabajar.
Son arrebatadores o mangueros.
Nos dificultan nuestra plácida vida.
Interrumpen nuestra tranquilidad hogareña.
Nosotros que disfrutamos de Gran Hermano.
Que morimos con Intrusos o Bendita TV.
Que nos copamos con La Redonda o Pasión.
No jodemos a nadie jugando al Kini o al Trivia.
Ni llamando al 0900 Sexo o Tarot.
Nosotros que le dimos siempre lo mejor.
Los llevamos a Cacho Bochinche y a Loco de Vos.
Le compramos el “celu” más moderno.
Le regalamos los mejores championes.
Y nunca le negamos la Cajita Feliz.
Así nos pagan. No hay derecho.
Si habrá que patear penales.
O encaramos a hablar en serio,
o perdemos como en la guerra.
Nos siguen ganando las cabezas de los pibes.
No podemos pelear con un escarbadientes.
Todos somos permeables.
Los medios masivos de comunicación pesan.
Y esas fichas las maneja el otro cuadro.
Así no hay ni chance de un empate.
Es hora de mirar la información,
estratégicamente, a largo plazo.
Eso es poder en el siglo XXI.
No puede quedar como “intocable”
No podemos darnos ese lujo.
Si queremos gurises,
respondiendo otra cosa.

jueves, 10 de mayo de 2007

Participación desinformada y desinformación participativa

Llueve en Uruguay.
Y llueve mucho.
Miles de compatriotas están afectados.
Las inundaciones dejaron muchos damnificados.
Por suerte aflora la reserva moral colectiva.
De todos lados surgen iniciativas solidarias.
"Otra vez de nuevo" la participación aflora.
Sindicatos, organizaciones civiles y religiosas.
Hasta el mismo Frente convoca a sus militantes.
Actúan con sinergia el Estado y la sociedad.
Como en otras épocas la gente se une.
No se pregunta nombres ni señas.
Todos son bienvenidos a la causa común.
¿Es imprescindible la catástrofe?
¿Es necesaria la tragedia?
¿Es precisa una crisis?
No lo creemos así.
Muchas veces se ha demostrado lo contrario.
La gente participa cuando se siente útil.
Participamos cuando le encontramos sentido.
Participás cuando te dan espacio.
Alcanza con saber de qué se trata.
Sin demasiada retórica o fundamentaciones.
Sin dar línea o dictar cátedra.
Sin intelectualismos ni tecnócratas.
Cuando el tema se siente como propio,
la gente está, se mueve, se involucra.
El sábado pasado fue una muestra.
A pesar del barro, del viento y de la lluvia,
el Molino de Pérez se llenó de gente.
La participación no puede volverse un discurso bonito.
Desde el Poder sdebemos impulsarla.
No se trata de que ahora tengamos funcionarios
que se encargan de todo, "pasivizando" al resto.
No se trata de un gabinete de cuadros políticos
que se vuelven ministros y no son dirigentes.
El ensamble partido y gobierno se vuelve imprescindible.
No es fácil lograrlo y por eso más imprescindible aún.
No hay recetas ni Mesías.
Hay compañeros en diversas funciones.
No precisan elogios por hacer bien las cosas.
No patean calientes cuando son criticados.
El proyecto común es lo más importante.
Por encima de cargos o personalidades.
Y se construye sin dudas, en forma colectiva.

jueves, 3 de mayo de 2007

Rompiendo códigos

La necesidad de la reforma del Estado es indiscutible.
Todos lo dicen y lo plantean.
De todos los pelos y señales, políticas y filosóficas.
Todos quieren cambiar.
Pero todos le dan diferente significado.
Para nosotros implica un cambio cultural profundo.
Que va mucho más allá de eficacia o eficiencia.
Que va mucho más allá de inamovilidades o despidos.
Que va mucho más allá de carreras funcionales o salarios.
En la izquierda tenemos un problema con la autoridad.
Años, décadas, siglos de opresión nos hacen desconfiados.
Lo que es peor aún, nos inhibe de ejercerla.
Esa ambivalencia ideológica que nos dificulta decidir.
No es fácil decir no y sin embargo es necesario.
No se trata de que nos cambiamos de bando.
No significa que traicionamos los principios.
No implica que acomodamos el cuerpo.
Acá esta en juego el interés de la mayoría.
Necesariamente vamos a tocar intereses sectoriales.
Muchos de ellos con credenciales frentistas.
Con trayectoria e historia de izquierda.
Pero defendiendo posturas corporativas.
En nuestra acción debe pesar la defensa de los más.
Aunque los "menos" que se enfrenten sean compañeros.
Así se llamen Adeom, Fucvam, SMU o Fogoneros.
El cambio cultural es indispensable y prioritario en la interna.
No puede correr más la gauchada entre "compañeros"
Evadiendo impuestos, evitando concursos u otorgando prebendas.
La transparencia es vital y la trayectoria no otorga impunidad.
El chorro, el avivado o el ventajero no es compañero.
Por más militancia que demuestre.
El cambio no es sencillo y genera resistencias.
De adentro y de afuera.
Ser radical es fácil si el patrón es de izquierda.
Ser extremista es una papa si el gobierno tolera.
La sociedad como los hijos necesita límites.
El evitar males mayores no implica tolerar el relajo.
¿Seremos capaces de enfrentar lo que viene?
Porque se trata de tenerlos bien puestos.