Fue el jueves pasado.El Intendente dio el “batacazo”.
Ese señor de aspecto tranquilo y bonachón.
Ese hombre de ciencia de hablar pausado.
Ese profesor de carácter manso.
Ése, que muchas veces, muchos subestimamos.
Ése, que muchos, muchas veces cuestionamos.
Ese candidato sacado de la manga.
Ese desconocido convertido en dirigente.
Ése fue el que mandó parar.
El hombre se tomó su tiempo.
Pero dos años fueron suficientes.
El método de prueba-error dio resultado.
El experimento alcanzó y cambió la fórmula.
Sin alharaca y sin rompimientos.
Sin aspaviento y sin crisis.
Sin bulla, simplemente cambió.
No importan los nombres ni los grupos.
Lo interesante es el procedimiento.
Ehrlich vio que la cosa no funcionaba bien.
Y como representante de los montevideanos,
se jugó al recambio de la cúpula municipal.
Deja una enseñanza interesante.
Un ejemplo a imitar en otros lados.
El único compromiso es con la gente.
Por encima de aparatos o partidos.
Por encima de grupos o de amigos.
Marca un camino distinto para la izquierda.
Ésa que hoy tambalea en el Sindicato Médico.
La IMM y el SMU, dos bastiones históricos.
Dos organizaciones manejadas por la izquierda.
No desde siempre, pero casi…
Analicemos sus realidades y aceptemos fracasos.
Si el auto se va hacia la derecha, no hay chofer inocente.
Ya sea legislador, gremialista o primer mandatario.
Nunca es tarde para rectificar el rumbo.
Se trata de poner el cambio correcto.
Limpiar los parabrisas, afirmarse al volante.
Y apretar a fondo el acelerador.



