jueves, 28 de junio de 2007

La educación como campo de pruebas

La enseñanza se ha vuelto un campo de batalla.
La rendición de cuentas sirve para pasar facturas.
Se utiliza para perfilarse, sectorial o individualmente.
Se manejan estrategias rumbo al 2009.
Se conforman alianzas y se tejen acuerdos.
Nuevamente afloran mezquindades partidarias.
Lo jodido es que usamos a la educación como rehén.
La pulseada interna hoy se juega en ese campo.
Hay que mostrar quienes son los malos de la película.
“Es un tiro por elevación contra Danilo”, afirman algunos.
“La soberbia del equipo económico es infumable”, dicen otros.
“El miedo de perder la banca estimula el protagonismo”, sostienen unos.
“Astori también se equivoca y no es palabra santa”, comentan aquellos.
Lo bravo es que el proyecto educativo de la izquierda es una entelequia.
“A la enseñanza la defiende el pueblo”, coreamos durante años.
Llevamos dos años de gobierno y la inoperancia permanece.
Los corporativismos se agudizan y se realiza una caza de brujas.
Los profesores se ausentan, los funcionarios hacen huelga sin descuentos.
Los maestros protestan y los pedagogos…brillan por su ausencia.
Mientras tanto los gurises siguen desertando.
¿El tema será solo presupuesto, fondos frescos?
Como si con plata se solucionara el problema.
Seguramente ayuda, es necesario, pero ¿alcanza?
¿Les cambiamos la cabeza largándole unos mangos?
¿Logramos que se involucren aumentando los sueldos?
Los docentes son el resorte esencial para el cambio educativo.
Sin ellos no hay reforma ni mejora posible.
No es cuestión de más guita solamente.
¿Plata o burros?
Es un falso dilema.

jueves, 21 de junio de 2007

Poniendo estaba la gansa

Se percibe el temor en la gente.
No hay reunión en que no surja el tema.
Todo el mundo quiere saber y tiene miedo.
No estamos hablando de la violencia.
No nos referimos a la inseguridad ciudadana.
No pensamos en la situación carcelaria.
Se trata de la Reforma Tributaria.
Se implementa a partir de julio.
No hay marcha atrás.
¡Tiembla la clase media!
Que según la percepción individual somos todos.
Vamos por partes.
Fue motivo del fracaso de 1999.
Era parte del programa presentado a la ciudadanía.
Este gobierno lo dijo claro antes de asumir.
Y fue votado por el 51% en el 2004.
Así que engañado no hay ninguno.
Que pague más el que tiene más, era la consigna.
Ahora parece que nadie se acuerda.
Acaso se pensó que era solo un slogan impracticable.
Error.
Es un proyecto hecho y derecho y se instala.
Es parte del cambio estructural.
Y es fundamental para el cambio cultural.
Cambio de cabeza imprescindible en los frentistas.
Aquellos que empadronan el auto en Maldonado o Flores.
Aquellos que trabajan en negro.
Aquellos que intentan zafar de pagar el IVA.
Dejémonos de embromar con la queja.
No se trata de que Astori se vuelva Rico McPato.
Ni que vamos a tener un estado ultra recaudador.
Se trata de implementar un sistema más justo.
Porque el objetivo era una sociedad mas justa ¿no?
Y si te toca el bolsillo, no será porque estás en la indigencia.
A nadie le gusta pagar impuestos, está claro.
Pero se trata de practicar también en este campo,
una vieja olvidada: la coherencia

jueves, 14 de junio de 2007

Deshonestidad frentista

Estamos empezando a cansarnos.
Está bien que se marquen diferencias.
Es comprensible que se discutan posturas.
Es natural que se dé el debate ideológico.
Es normal que se cambie de partido.
Pero las cosas están pasando de castaño oscuro.
Porque la mano viene de acusaciones graves.
Acá se está hablando de venganza y extorsión.
Se dice que hay estafa y deudas impagas.
Se está cuestionando la ética de compañeros.
Y lo peor es que se trata de legisladores.
De dirigentes políticos que deberían dar ejemplo.
Se supone que somos diferentes a los otros.
Lindo ejemplo estamos dando.
Que no nos asombre que digan: “son todos iguales”
Nos bancamos la lucha fraticida de Maldonado,
mientras no se demuestre alguna joda.
Nos fumamos algunos nombramientos inexplicables.
Nos aguantamos conductas personalistas.
Nos tragamos la soberbia de algunos jerarcas.
“Lo importante es el proyecto común”, pensamos.
“Estamos aprendiendo a gobernar”, dijimos.
“Quien hace se equivoca”, afirmamos.
Pero la situación planteada ahora es indefendible:
el quincho entre Rafael Michelini y Gonzalo Mujica.
Acá hay alguien que miente. Y miente por plata.
Se remató la dignidad en cuarenta mil dólares.
Si esto no es corrupción, ¿qué carajo es?
Lo único que queremos es que se aclare el embrollo.
Que el irresponsable asuma su culpa.
Que no se barra la basura debajo de la alfombra.
Ya veremos que hacer, ya sabremos que hacer.
Porque aceptamos cualquier diferencia o discrepancia.
Pero la honradez no tiene dos lecturas.
La honorabilidad no se compra con votos.
Y seguimos creyendo que el Frente, nuestro Frente.
Es la unión de los orientales honestos.

jueves, 7 de junio de 2007

Aflojen con la penca

Faltan veintiocho meses.
Faltan ciento veinticuatro semanas.
Faltan ochocientos setenta y dos días.
¿Queda claro?
Falta muchísimo para octubre del 2009.
¿Vamos a seguir rompiendo con los candidatos?
¿Saturando a la gente con los presidenciables?
¿Buscando aspirantes en forma esquizofrénica?
La prensa monta un “reality show” con la politica local.
Paradójicamente todos parecen quedar nominados.
Se propone, se opina, se sugiere…
“Si la gente me lo pide”
Tenemos mucho trabajo para hacer.
Estamos a mitad del período de gobierno.
Hay muchas asignaturas pendientes.
Y como si fuera poco una fuerza política inoperante.
En lugar de perder el tiempo con los nombres,
¿no sería mejor reforzar a la organización?
Analizar el proyecto del país que queremos.
Discutir el modelo de sociedad que soñamos.
Definir el programa del futuro período.
¿Qué medidas le vamos a ofrecer a la gente?
¿Vamos a ir con las mismas propuestas del 2004?
¿Terminar lo que no cumplimos?
¿Profundizar lo que apenas comenzamos?
Agarremos el toro por las guampas.
El Frente necesita renovarse.
En su programa, en su organización y en sus dirigentes.
Si logramos esto, el resto viene naturalmente.
Nuestros candidatos siempre fueron creados.
Sobran los nombres posibles.
Lo que falta es definir el proyecto colectivo.
Es ahí donde debemos aplicar nuestra energía.
Y no en la timba mediática del candidato.