La enseñanza se ha vuelto un campo de batalla.La rendición de cuentas sirve para pasar facturas.
Se utiliza para perfilarse, sectorial o individualmente.
Se manejan estrategias rumbo al 2009.
Se conforman alianzas y se tejen acuerdos.
Nuevamente afloran mezquindades partidarias.
Lo jodido es que usamos a la educación como rehén.
La pulseada interna hoy se juega en ese campo.
Hay que mostrar quienes son los malos de la película.
“Es un tiro por elevación contra Danilo”, afirman algunos.
“La soberbia del equipo económico es infumable”, dicen otros.
“El miedo de perder la banca estimula el protagonismo”, sostienen unos.
“Astori también se equivoca y no es palabra santa”, comentan aquellos.
Lo bravo es que el proyecto educativo de la izquierda es una entelequia.
“A la enseñanza la defiende el pueblo”, coreamos durante años.
Llevamos dos años de gobierno y la inoperancia permanece.
Los corporativismos se agudizan y se realiza una caza de brujas.
Los profesores se ausentan, los funcionarios hacen huelga sin descuentos.
Los maestros protestan y los pedagogos…brillan por su ausencia.
Mientras tanto los gurises siguen desertando.
¿El tema será solo presupuesto, fondos frescos?
Como si con plata se solucionara el problema.
Seguramente ayuda, es necesario, pero ¿alcanza?
¿Les cambiamos la cabeza largándole unos mangos?
¿Logramos que se involucren aumentando los sueldos?
Los docentes son el resorte esencial para el cambio educativo.
Sin ellos no hay reforma ni mejora posible.
No es cuestión de más guita solamente.
¿Plata o burros?
Es un falso dilema.
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