Ahora que nadie pide ni reclama.Ahora que no se ve como exigencia de la oposición.
Ahora que no se puede atribuir a una agachada de Tabaré.
¿No será bueno ahora renovar el gabinete?
En dos días llegamos a los treinta meses.
La mitad clavada.
Miremos un poco para atrás.
Los cambios que se realizaron fueron positivos.
Tanto Rubio como Daisy pusieron su impronta.
Fueron como una inyección de energía.
Veamos la situación de los entes.
Los cargos se ocuparon con idóneos.
No pesó allí la cuota política.
Los resultados no son nada malos.
Y los buenos ejemplos son para imitarse.
El gabinete cuotificado ya cumplió su papel.
El reconocimiento a los viejos ha sido generoso.
La necesaria disciplina interna se ha logrado.
El gobierno está bien encaminado.
Falta sangre nueva que tome la posta.
Porque algunos veteranos, necesitan relevo.
Sin aspavientos y sin crisis políticas.
Sin buscarle la quinta pata al gato.
Sin interpretar ocultas intenciones aviesas.
Simplemente, razones de mejor servicio.
Y hablamos de un servicio al país.
Donde no caben mezquinos intereses partidarios.
O peores ambiciones personales.
Se trata de reforzar el proyecto.
Se trata de utilizar bien los recursos humanos.
Se trata de fortalecer el camino del cambio.
No tenemos tiempo que perder.
¡Los mejores a la cancha!
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