Se alborotó el avispero.A reclamar, a reclamar,
el Estado tiene que pagar.
Sopa de letras sindical.
Adeomcofeaebufenapes.
Nadie quiere perder nada.
No me descuenten el IRPF.
Compensar el seguro de salud.
No me evalúen, no me exijan,
no me controlen, no me pidan.
¡Igual salario a igual trabajo!
Y a igual sebo: ¿igual descuento?
Cobramos, nos fuimos y nos fundimos.
¡Reintegro sin concurso ya!
Todo el mundo quiere mamar
de la enorme teta estatal.
Hablemos claro.
¿El gobierno tiene un barril sin fondo?
¿La guita es inagotable?
¿Acaso la olla de oro del arco iris
está en el Banco Central?
Los grupos que se hacen oír
no son los que están peor.
Son los que tienen mejor lobby.
Se está confundiendo
independencia de clase con corporación.
La vieja mentalidad economicista,
aflora en el funcionariado público.
Quiero la mía, los demás me importan un pito.
El alud de los conflictos es a nivel estatal.
Al mismo tiempo exijo más,
mucho más para el gasto social.
Generar laburo, repartir tierras,
seis por ciento a la educación,
mejor salud, hacer carreteras.
Atender las urgencias, combatir la pobreza.
Discurso contradictorio, si lo hay.
Hagan, pero no con mi plata.
Recapaciten compañeros, recapaciten.
Como bien dijo el Pepe,
hay que tener claridad en el balero.
“Un gremio no puede meter al pueblo en cana”
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