La política es cosa de expertos.Las decisiones son cosa de profesionales.
Los consensos son asunto de dirigentes.
Las disposiciones son atributo de los elegidos.
El resto observa, balconea y ¿acata?
Es interesante la cocina interna.
Ocho siglas se reúnen los viernes.
Discuten, analizan y proponen.
Se vuelven a reunir y siguen discutiendo.
Vuelan nombres, muchos nombres.
¿Cómo si eso fuera lo importante?
Cualquier propuesta nueva se descarta.
Hay reglas, estatutos, tradiciones…
Letra muerta.
¿Somos tan nabos de no ver la realidad?
¿Somos tan necios para negar los hechos?
¿Somos tan soberbios para descartar lo diferente?
¿Somos tan ilusos para creernos dueños de la verdad?
No se trata de la vieja polémica.
¿Coalición o movimiento?
No se trata de “basismos” trasnochados.
Pero tampoco aceptamos imposición de cúpulas.
El Frente es un montón de gente heterogénea.
El noventa por ciento no le responde a nadie.
Es cambiante, fluctúa, es diverso y es sabio.
¡Guay! del que se crea, dueño de su destino.
O intente hablar por circunstanciales mayorías.
Más temprano que tarde, tiene voto castigo.
Busquemos entre todos los caminos comunes.
Busquemos que todos nos sintamos partícipes.
No es cerrando la cancha, que se gana el partido.
Es abriendo ventanas y rompiendo los muros.
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