El lunes el continente despertó agitado.Las salas de prensa y los informativos
vomitaban noticias alarmantes.
Vientos de guerra soplan en el norte del sur.
Se adivina la pezuña de George W.
¿Alguien duda de la calaña de Uribe?
No hay dudas que el asesinato de Reyes,
parece extraído de una película de espionaje.
Una operación de la CIA, como tantas.
Pero, ¿cómo debe reaccionar la izquierda?
No entramos a discutir a las FARC,
que tienen sus luces y sus sombras.
Nos preocupa el belicismo manifiesto.
Chávez parecía que estaba jugando al WAR:
“ministro muévame batallones y mande aviones”
Pero el territorio no era de juguete,
es geografía real y de carne y hueso los soldados.
Entre las trompetas de guerra de Fidel y
los discursos militaristas venezolanos,
la cordura parece que se fue al carajo.
Llevamos demasiado tiempo y mucha sangre,
derramada entre hermanos latinoamericanos.
Nos rechinan los cantos patrioteros,
que menoscaban a la Patria Grande.
Tenemos frescos aun en la memoria,
la Guerra del Fútbol y Malvinas.
No confundir el antiimperialismo,
con aventuras guerreras sin sentido.
Las guerras son siempre contra el pueblo.
Y siempre es el pueblo quien termina pagando.
Sin transar ni humillarse,
sin ceder ni doblegarse.
Tengamos bien presente:
Lo más revolucionario es la PAZ.
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