jueves, 2 de octubre de 2008

La abolición del consenso

No hagamos más trampas al solitario.
Dejemos de jugar a la mosqueta.
Rompamos los naipes marcados y los dados cargados.
Asumamos la triste realidad.
El consenso es antidemocrático y el Frente también.
Tenemos una organización con voto calificado.
El voto de los militantes vale más que el nuestro.
Los sectores se reúnen, discuten y resuelven.
Si te gusta el vacío: ¡marchaste! comé garrón.
Las cúpulas eligen la carne en el asado frentista.
La decisión es del Congreso, proclaman.
Congreso que ni siquiera elegió un vice para el Frente.
Pero el consenso impuso la renovación,
Brovetto presidente ¡que no ni no!
¿A quién representa la estructura frentista?
¿A los sellos que integran el plenario y la mesa?
¿Al casco militante de unos pocos, muy pocos?
¿A los partidizados delegados de las bases?
Nadie quiere largar la manija ni el sillón.
La izquierda tiene un problema con la libertad.
Y el Frente uno mayor aún con la democracia.
El verso del consenso para evitar enfrentamientos.
Esconde el temor de perder poder de decisión.
El consenso como coartada para imponerse.
Las listas únicas han mostrado su inoperancia.
Los pensamientos monolíticos no convocan.
Las fórmulas oficiales no enamoran a nadie.
La ausencia de competencia no entusiasma.
Abrir las tranqueras para todos sin exclusiones.
Los pingos se ven en la cancha, si se animan.
Hagamos una elección interna verdadera.
En serio. Para que el pueblo decida.

No hay comentarios: