jueves, 28 de abril de 2005

Libertad, libertad

Seguramente usted tiene este semanario por primera vez en sus manos.
No está acostumbrado a esta comunicación coloquial que hacemos todos los jueves.
Gracias a alguien (no decimos dios porque tememos otra demanda) que puede ser un obispo, un decano, un periodista o un político en decadencia, usted se enteró que existe Voces del Frente.
Encantado nuevo lector, mucho gusto.
Seamos formales y presentémonos: nosotros somos un grupo de frentistas que decidimos juntarnos y sacar este medio de expresión que pensamos hacía falta.
No nos equivocamos.
Hacía falta.
Pero ahora está aquí.
No hace más falta y vamos a seguir estando porque los hechos de esta semana, otra vez de nuevo, nos demostraron, que es bueno que existamos.
¿Sabe por qué decimos esto?
Por las reacciones que tuvo en este pacato país una tapa que en otros lados, hasta me animo a decir en Italia, no hubiera trascendido demasiado.
¡Qué fuerte!
¡Es muy dura la imagen!
¿Cómo van a decir eso?!
"¡Es repugnante la tapa y ustedes!", nos dejó grabado en el contestador una frentista de Florida.
"Son unos animales, todo el mundo lo piensa pero no se puede decir", nos dijeron otros compañeros.
Nosotros pensamos que sí, que se puede decir.
Porque nosotros lo pensamos.
Esta publicación peca y pecará de muchos defectos y carencias, pero siempre va a estar abierta para la expresión libre.
La nuestra y la de otros.
No nos asustan las diferencias.
No existen vacas sagradas.
No le tenemos miedo a la confrontación y al debate.
Al contrario lo creemos imprescindible.
La única censura que existe en Voces del Frente es la del espacio y la del lenguaje incomprensible; si escribís rebuscado, fuiste.
Vamos a defender la libertad de expresión con todo y contra todos.
No hay iglesia que nos mande callar ni espiritual ni política; somos ateos del dogmatismo, cualquiera sea su signo.
No busquen chivos expiatorios ni le atribuyan a otros intenciones que no existen.
Fuimos nosotros y Ratzinger, los responsables de esa tapa.
Nosotros por transgresores y él por sus andanzas juveniles.
Además este muchacho Velázquez parece que promete con los pinceles.
Hace paradojalmente 33 años vimos en el teatro El Galpón la obra "Libertad, Libertad".
Tenemos un vago recuerdo de su contenido pero nos quedaron para siempre grabadas las palabras finales.
Ellas marcaron un concepto de vida que siempre tratamos de mantener:

La última palabra de Hamlet: "El resto es silencio"
La última palabra de Jesucristo: "Padre mío ¿por qué me abandonaste?"
La última palabra de Goethe: "Más luz"
La última palabra de Prometeo: "RESISTO"

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