jueves, 14 de abril de 2005

Todos somos evasores

La justicia no es pareja.
¿Quién cree aquello de todos iguales ante la ley?
Podremos tener la mejor justicia de Iberoamérica pero eso no significa gran cosa.
En el país de los ciegos, el tuerto es rey.
A las pruebas me remito.
La información oficial dice que la población se divide en tres.
Un tercio que paga impuestos
Un tercio que está exonerado
Un tercio que evade.
¿Quién no ha pedido que le cobren sin boleta?
¿Quién no ha contratado algún servicio en negro?
¿Quién paga todos sus impuestos?
¿Quién no ha copiado un disco o fotocopiado un libro?
Claro, dirán, eso no es nada.
Error, es la actitud.
¿Dónde está el límite de lo permitido?
¿Quién lo fija?
¿A quién embromo?
El país, el estado, el gobierno no son una entelequia.
Es algo de lo que todos formamos parte y que pagamos todos.
Que nos pertenece a todos.
¿Vos le robarías a tus viejos?
Mientras sigamos con la actitud de hago la mía... no funciona.
Todos somos corruptos.
A pequeña o a gran escala.
No importa.
La corrupción no es cuestión de tamaño,
Es o no es.
El contenedor de bagayo.
El garoto de contrabando.
Es lo mismo.
Se acabo el tiempo de pensar en uno mismo.
Es la chance de lograr la de todos.
Eso se hace en las grandes y en las chiquitas.
Es en estas donde todos tenemos más chances de incidir.
No las dejemos pasar, hagámoslo.
No es cuestión de esperar todo de arriba.
Tenemos gobernantes, no magos.
De nosotros depende.
No te evadas.

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