jueves, 2 de junio de 2005

Defensor del pueblo

No se asuste, no es un soldado de artillería ni un hombre con un obús.
El ombudsman es una figura creada por los suecos hace muchos años y se puede traducir como el defensor del pueblo.
El ombudsman actúa en forma independiente de la organización o institución a la que debe controlar.
Tiene la iniciativa para investigar, analizar, recibir y realizar denuncias.
Puede sugerir cambios o modificaciones en la institución que controla.
Para nosotros es todo una novedad y llega nada más ni nada menos que para defender los derechos de los presos.
Esos victimarios que hoy sin duda son las principales víctimas de un sistema que de derechos humanos sabe poco.
Es un buen inicio.
Empieza a aparecer en nuestro país el primero de los que esperamos sean decenas.
Se precisan más ombudsman.
¿Por qué?
Porque hay derechos conculcados en muchas áreas.
La salud por ejemplo, ¿quién defiende el derecho de los pacientes?
Los niños de la calle, ¿quién vela por ellos?
Los contribuyentes ¿adonde nos quejamos del maltrato de la intendencia?
¿Quién evita que los consumidores sean estafados?
¿Quién es el garante de la seguridad laboral en los lugares de trabajo cuando no están los inspectores del ministerio?
¿Quién vigila los brotes de corrupción en las autoridades?
¿Cómo controlar los desmanes de la prensa?
En muchos países esas funciones las ejercen los medios de comunicación.
En Uruguay con la realidad que presentan estos, precisamos de los ombudsman.

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