No es en vano, la espera no fue en vano.Argentina nos conmueve declarando inconstitucional la impunidad.
Macarena nos emociona mostrándose en el homenaje a su madre.
Nibia nos estremece con el recuerdo de su martirio.
Zelmar y el Toba nos dan certezas.
La justicia en el Río de la Plata se desmadró y se puso en movimiento.
Allá, se habla de varios miles que pasarán por los juzgados.
Acá, no son tantos, pero no por ello menos importantes.
Hay símbolos que pesan mucho más que mil personas.
No es revancha ni rencor.
Simplemente es justo.
La pobreza creció en nuestro país.
Lo dice el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas.
El 56% de los niños menores de cinco años son pobres.
No es sólo una estadística, no es una cifra fría, son gurises.
El 53% de los menores de doce también son pobres.
No son guarismos, no es sólo un número, son botijas.
El 44,5% de los adolescentes hasta diecisiete son igualmente pobres.
No son limpiavidrios o equilibristas de semáforo, son el futuro.
Esto es simplemente injusto.
Llevamos demasiado tiempo viendo que las cosas son así.
Que los impunes andan libres por los supermercados.
Que los pibes andan sobreviviendo en la calle.
Que los corruptos andan disfrutando de sus coimas.
Que las adolescentes andan pariendo hijos no deseados.
Que los dueños del poder andan censurando opiniones diversas
Que los chiquilines andan curtiendo pasta base.
El cambio que empezamos es a todo nivel.
A los ponchazos y con sobresaltos.
A veces rápido y muchas otras muy lento.
Hay muchas cosas a las cuales decir no.
A la injusticia, a la pobreza, a la corrupción y a la mentira.
Pero sobretodo debemos decirle no a la costumbre.
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