miércoles, 24 de agosto de 2005

¿Nostalgia? ¡Nostalgia las pelotas!

Fútbol, fútbol era el de antes.
Carnavales, carnavales eran los de antes.
Izquierda, izquierda era la de antes.
Música, música era la de antes.
Hombres… ni que hablar.
Lo invito a seguir agregando cosas a esta lista, seguramente se le ocurre rápidamente un par más.
Tenemos la tendencia a decir que hoy nada anda bien, siempre lo de antes fue mejor.
Nos encanta auto flagelarnos con el presente, añorando un pasado que recordamos maravilloso.
Este Alzheimer colectivo, esta amnesia social, hace que nos olvidemos de las penurias vividas, idealizando el ayer.

Recordemos.
Vivíamos en el mundo del primus, la veda de carne, la represión sexual y el Club del Clan.
El señor "borne" demoraba por años en conseguir un teléfono, había cola para conseguir leche, tenías que andar siempre con cédula, y en las matinees nos matábamos con películas de Cantinflas o Sandrini.
El calefón era un lujo para una minoría privilegiada, comíamos pan de sorgo, los peludos eran "chorros" o "maricas" y los coros murgueros eran inentendibles.
No había walkman, ni yogur, ni ecologistas ni videoclub.
No existía el correo electrónico, ni los kiwis, ni grupos feministas, ni cable.
Había Alianza para el Progreso, Muro de Berlín, Guerra Fría y amenaza nuclear.
Había maoístas y soviéticos, troskos y guevaristas, dogmas y verdades únicas.
No existía la central obrera, no había nacido Fucvam, y el Frente Amplio era solo un proyecto.
Éramos contestatarios, opositores y rebeldes, éramos minoría.
Éramos un cero a la izquierda.
Entonces… ¿de qué carajo tenemos nostalgia?
No olvidamos lo bueno del pasado.
No somos renegados de la historia.
Pero nos rechina la mentalidad llorona y tanguera.
"La vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser"

¡Cambiamos uruguayos, cambiamos!
Tenemos un compañero Presidente y ministros compañeros.
Somos responsables de los destinos de la gente.
Nos equivocamos a diario porque a diario decidimos.
Peleamos, tropezamos, discutimos, construimos.
Sentimos nostalgias del futuro.

jueves, 18 de agosto de 2005

La república impune

República paradojal del Uruguay
Vivimos en el "reino" de la impunidad
Los hechos de los últimos tiempos están pateando el tablero.
Los que jamás hablaron, hoy comienzan a balbucear.
Algunos militares reconocen los errores, otros se hacen los chanchos rengos.
Algunos civiles hablan de más, otros se ofuscan porque se habla demasiado.
Allá por el 86 decíamos: "los impunes de hoy pueden ser los golpistas de mañana".
Veinte años después observamos que: los impunes de ayer, continúan aún impunes.
Golpistas, difícil. Más bien golpeados.
El único golpe que pueden dar es a una lonja, si agarran para el tamboril.
La gente no es mala si comenta, más bien es sano y natural que desconfíe.
Parecía que habría respuestas en cuestión de días.
Nos anunciaron el comienzo de la verdad en cuestión de horas.
¿Qué pasó? ¿"Embagayaron" al presidente?

República paradojal del Uruguay.
Los veteranos recuerdan y sacan a colación a "La revista dislocada"
El sketch "No me mientas Bertolotti" amaga con reaparecer.
Contradiciendo a Hegel, la historia en nuestro país se repite:
Primero como farsa y luego como tragedia
Es demasiado importante lo que está en juego como para tomarlo para la risa.
Hay muchas sensibilidades magulladas como para tomarlo para la chacota.
Existen infinitas heridas entreabiertas como para tomarlo para la joda.
"Otra vez de nuevo", vemos que "los hechos son porfiados".
No es fácil resolver entre unos pocos, más allá de las buenas intenciones.
Dejemos hablar a la Justicia.
Es hora de solucionar esto para siempre.
Otras auditorías nos esperan.
Otras necesidades nos aguardan.
Otras urgencias nos reclaman.
Rompamos definitivamente con las paradojas.
Destruyamos la impunidad que tenemos entre ceja y ceja.
Erradiquémosla en todos los terrenos.
Moral, económico, militar, ético, social o laboral.
Dejemos atrás de una vez y para siempre…
A la república impune

jueves, 11 de agosto de 2005

No quiero esa primicia

Estamos saturados. No hay radio, diario o canal que no hable del tema.
No existen medios de comunicación que no informen sobre ese punto.
No hay hora del día o de la noche que no se hable, muestre o escriba sobre él.
La crónica roja de los derechos humanos se ha vuelto el buque insignia de la información.
Aparecen ex presos y ex carceleros; torturados y torturadores.
Desaparecidos y desaparecedores; reprimidos y represores.
Nuevamente se ha descubierto un filón informativo y hay que sacarle el jugo.
¡Basta por favor!
No se pueden convertir los derechos humanos en humanos desechos.
¿A quién le importa cuántos centímetros de tierra sacaron hoy en una tumba?
¿A quién le interesa si hay mosquitos o barro en el Batallón 14?
¿A quién le preocupa si Bertolotti se emociona por ver a Macarena?
Hace 20 años que recuperamos la democracia.
Hace 30 años que hay desaparecidos.
¿Recién se enteran?
Aflojen con la hipocresía, estos temas no son nuevos para nadie.
En el país el código era no subrayar los dichos. Y no fue hecho.
El tema es demasiado serio para convertirlo en un flash noticioso
El tema es demasiado importante para convertirlo en un titular.
El tema es demasiado sensible para convertirlo en un informativo.
No nos interesa entrar en esa competencia.
Todo esto para nosotros no es primicia.

2.-
Empezamos hoy con algo que nos parece medular.
¿Qué hacer con las Fuerzas Armadas?
¿Son necesarias en un país como el nuestro?
¿Ejército o Guardia Nacional?
¿Marina o Guardacostas?
¿FAU o PLUNA?
Nos parece fundamental un debate sobre el punto.
No sólo a la luz de lo que ocurrió en el pasado.
Sino con la visión de futuro del país que queremos.
No es un asunto menor y las opiniones son diversas.
Desde militares antimilitaristas.
Hasta guerrilleros favorables a las fuerzas armadas.
No tenemos posición fijada.
Tenemos claro que el tema es ineludible.
Hoy largamos nosotros, ustedes tienen la palabra.

3.-
Nos parece genial la decisión de Tabaré.
Los informes de los mandos militares pasan a la Justicia.
Es el comienzo de un camino que puede llegar a buen destino.
Sin tintes partidarios ni intereses políticos.
Que actúe la Justicia para que por fin:
Todos seamos iguales ante la ley.

jueves, 4 de agosto de 2005

Todos iguales ante la ley

"Para qué la vas a hacer fácil si la podés hacer difícil", Ley de Murphy.

En el tema derechos humanos parece que los caminos engorrosos son los preferidos por todos nosotros.
A las pruebas me remito:
Se cumplieron ayer 21 años del club Naval y el tema no se ha resuelto.
Pasaron 16 años desde el Voto Verde y el problema no se ha solucionado.
Se realizaron diez marchas del silencio en cada 20 de mayo y la respuesta no se ha encontrado. Llegamos al quinto gobierno democrático desde la dictadura y la cuestión no se ha laudado.
Para colmo los trascendidos, rumores, informaciones de buena fuente y comentarios en voz baja abundan por todos los rincones.
¡Que la interna militar está que arde! ¡Que Gavazzo piensa resistirse!
¡Que los generales se reúnen y presionan! ¡Que los delitos prescribieron!
¡Que están en el Batallón 13! ¡Que ahora es en el Batallón 14!
¡Que el tema se tiene que resolver antes de fin de año!
Vamos a entendernos, en el tema derechos humanos es difícil que logremos una solución definitiva.
Alcanza con ver a los judíos que a sesenta años de finalizada la segunda guerra mundial todavía siguen investigando y encontrando criminales nazis.
Nadie tiene la autoridad moral ni política para decirle a un familiar que ya está, que no busque más, que se quede en el molde.
Pero la sociedad toda no puede ser rehén de esta situación y hay otras urgencias que necesitan resolverse.
Que este tema no se vuelva una cuestión para ganar puntos del gobierno frente a la opinión pública.
Que no se convierta en un intento de mostrar logros de la nueva administración.
El tema es demasiado importante y no puede haber protagonismos personales o partidarios que pesen a la hora de solucionarlo.
¿Qué hacer?
Dejemos actuar a la justicia. Que sea el Poder Judicial el encargado de manejar este tema.
Este poder es el menos partidizado de los tres o debería serlo y es el lugar natural para resolver los delitos cometidos.
¿Cómo lograrlo?
Una vez más la sociedad civil debe participar. Otra vez las organizaciones sociales deberán tomar la posta. Nuevamente tendrán que ser el PIT-CNT, ASCEP-FEUU, FUCVAM, FAMILIARES, SERPAJ y tantos otros los que levanten la bandera.
Apostemos a la participación, apuntemos a un gran respaldo popular a la justicia, avancemos hacia un nuevo encuentro de toda la sociedad.
Construyamos desde abajo a 22 años de su realización, un nuevo 27 de noviembre.
Hagamos juntos otro OBELISCO.
Por la Justicia. Por la Verdad. Por la Constitución.
Porque todos somos iguales ante la ley.