Fútbol, fútbol era el de antes.Carnavales, carnavales eran los de antes.
Izquierda, izquierda era la de antes.
Música, música era la de antes.
Hombres… ni que hablar.
Lo invito a seguir agregando cosas a esta lista, seguramente se le ocurre rápidamente un par más.
Tenemos la tendencia a decir que hoy nada anda bien, siempre lo de antes fue mejor.
Nos encanta auto flagelarnos con el presente, añorando un pasado que recordamos maravilloso.
Este Alzheimer colectivo, esta amnesia social, hace que nos olvidemos de las penurias vividas, idealizando el ayer.
Recordemos.
Vivíamos en el mundo del primus, la veda de carne, la represión sexual y el Club del Clan.
El señor "borne" demoraba por años en conseguir un teléfono, había cola para conseguir leche, tenías que andar siempre con cédula, y en las matinees nos matábamos con películas de Cantinflas o Sandrini.
El calefón era un lujo para una minoría privilegiada, comíamos pan de sorgo, los peludos eran "chorros" o "maricas" y los coros murgueros eran inentendibles.
No había walkman, ni yogur, ni ecologistas ni videoclub.
No existía el correo electrónico, ni los kiwis, ni grupos feministas, ni cable.
Había Alianza para el Progreso, Muro de Berlín, Guerra Fría y amenaza nuclear.
Había maoístas y soviéticos, troskos y guevaristas, dogmas y verdades únicas.
No existía la central obrera, no había nacido Fucvam, y el Frente Amplio era solo un proyecto.
Éramos contestatarios, opositores y rebeldes, éramos minoría.
Éramos un cero a la izquierda.
Entonces… ¿de qué carajo tenemos nostalgia?
No olvidamos lo bueno del pasado.
No somos renegados de la historia.
Pero nos rechina la mentalidad llorona y tanguera.
"La vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser"
¡Cambiamos uruguayos, cambiamos!
Tenemos un compañero Presidente y ministros compañeros.
Somos responsables de los destinos de la gente.
Nos equivocamos a diario porque a diario decidimos.
Peleamos, tropezamos, discutimos, construimos.
Sentimos nostalgias del futuro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario