jueves, 11 de agosto de 2005

No quiero esa primicia

Estamos saturados. No hay radio, diario o canal que no hable del tema.
No existen medios de comunicación que no informen sobre ese punto.
No hay hora del día o de la noche que no se hable, muestre o escriba sobre él.
La crónica roja de los derechos humanos se ha vuelto el buque insignia de la información.
Aparecen ex presos y ex carceleros; torturados y torturadores.
Desaparecidos y desaparecedores; reprimidos y represores.
Nuevamente se ha descubierto un filón informativo y hay que sacarle el jugo.
¡Basta por favor!
No se pueden convertir los derechos humanos en humanos desechos.
¿A quién le importa cuántos centímetros de tierra sacaron hoy en una tumba?
¿A quién le interesa si hay mosquitos o barro en el Batallón 14?
¿A quién le preocupa si Bertolotti se emociona por ver a Macarena?
Hace 20 años que recuperamos la democracia.
Hace 30 años que hay desaparecidos.
¿Recién se enteran?
Aflojen con la hipocresía, estos temas no son nuevos para nadie.
En el país el código era no subrayar los dichos. Y no fue hecho.
El tema es demasiado serio para convertirlo en un flash noticioso
El tema es demasiado importante para convertirlo en un titular.
El tema es demasiado sensible para convertirlo en un informativo.
No nos interesa entrar en esa competencia.
Todo esto para nosotros no es primicia.

2.-
Empezamos hoy con algo que nos parece medular.
¿Qué hacer con las Fuerzas Armadas?
¿Son necesarias en un país como el nuestro?
¿Ejército o Guardia Nacional?
¿Marina o Guardacostas?
¿FAU o PLUNA?
Nos parece fundamental un debate sobre el punto.
No sólo a la luz de lo que ocurrió en el pasado.
Sino con la visión de futuro del país que queremos.
No es un asunto menor y las opiniones son diversas.
Desde militares antimilitaristas.
Hasta guerrilleros favorables a las fuerzas armadas.
No tenemos posición fijada.
Tenemos claro que el tema es ineludible.
Hoy largamos nosotros, ustedes tienen la palabra.

3.-
Nos parece genial la decisión de Tabaré.
Los informes de los mandos militares pasan a la Justicia.
Es el comienzo de un camino que puede llegar a buen destino.
Sin tintes partidarios ni intereses políticos.
Que actúe la Justicia para que por fin:
Todos seamos iguales ante la ley.

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