jueves, 23 de febrero de 2006

Bajemos la pelota

Hace años en Centroamérica hubo una guerra.
Fue entre El Salvador y Honduras.
Se le llamó la guerra del fútbol.
El detonante fue un partido.
Desde el sur mirábamos asombrados.
Nos pareció el colmo de lo ridículo.
Que no tengan la misma sensación desde el Caribe.
Mirando las escaramuzas de la "guerra de la celulosa"
Las opiniones suben de tono.
Los argumentos se vuelven ofensivos.
Los testimonios se convierten en insultos.
¿Adónde queremos llegar?
Orientales y argentinos enfrentados.
¿Quién se beneficia de esta situación?
Argentinos y orientales peleados.
No podemos opinar por la otra orilla.
Pero sí por nuestro lado del río.
La tradición uruguaya es la de negociar.
La grandeza uruguaya es la de dialogar.
La fortaleza uruguaya es su racionalidad.
¿No será hora de agarrar el toro por los cuernos?
No es con gestos adustos ni mensajes protocolares.
No es con amenazas ni recriminaciones.
¿Qué pasaría si Tabaré llama a Kirchner y le dice:
voy mañana para ahí así resolvemos esto?
¿Acaso perdería el respeto?
¿Acaso disminuiría su autoridad?
¿Acaso caería en la cobardía?
Todo lo contrario.
Crecería en su estatura de gobernante.
Aumentaría su calidad de estadista.
Ascendería su popularidad.
Demostraría una vez más que los orientales sabemos elegir.
El diálogo frente a la confrontación.
El raciocinio frente a la manija.
El acuerdo frente a la pelea.
Acá se trata de arreglar el problema.
Acá se trata de encontrar una solución.
Acá se trata de que no haya perdedores.
Utilizar la filosofía de Ganar-Ganar.
Argentinos y orientales, Orientales y argentinos.
Es hora de que bajemos la pelota.

domingo, 12 de febrero de 2006

La Generación "Yala"

Otra vez el carnaval es fuente de inspiración.
Parece que en cada febrero se revolucionan las neuronas.
Nuevamente las cabezas jóvenes nos mueven el piso.
Imberbes murgueros nos sacuden de nuevo los esquemas.
Versos "mojigatos" que nos dejan pensando.
País de ancianos sabihondos.
País de sabios gerontes.
País de viejos a temprana edad.
País de temprana edad sin jóvenes.
La idiosincrasia nativa es "yala".
Ya-la viví, ya-la sé, ya-la hice,
Ya-la conozco, ya-la sufrí, ya-la disfruté.
Mi autoridad emana del "yala"... y no cesa...
Parece mentira que la renovación mental surja en un cuplé.
Parece joda que la transformación cerebral se exprese en un salpicón.
Parece broma que el cambio intelectual tome forma de potpurrí.
¿No es hora de asumir la realidad?
Nos resistimos instintivamente al cambio.
Cambiemos pero no tanto.
Y no cambiemos nada si me toca a mí.
A mi status, a mi poder, a mis prebendas.
A mi rutina, a mis costumbres o a mi situación privilegiada.
La lucha generacional es inevitable.
Los sexagenarios trancan a los de cincuenta.
Los cincuentones se anteponen a los cuarenta y pico.
Los cuarentones le cierran el paso a los treintañeros.
Los de veinte se van resignados para el hemisferio norte.
El cambio no se identifica muy bien con tercera edad.
La renovación no tiene cara de adulto mayor.
Pero lo peor de todo es la vejez mental.
Aquellos que más allá del calendario consideran que... "yala".
Aquellos que más allá de las experiencias piensan que..."yala".
Aquellos que más allá de sus ideas asumen que... "yala".
A todos ellos, el mensaje mojigato:
"Qué hacer, valor, si el tiempo se nos va".
A todos los otros: clemencia para los "yala".

jueves, 9 de febrero de 2006

Enero Amargo

Pensamos que en enero no pasaba nada,
le erramos como a las peras.
El siete, una de nuestras voces: Rodolfo, nos abandonó sin avisar.
Luego, otras voces se fueron.
Ana Benkel, sobreviviente del Holocausto.
El corto Buscaglia se nos llevó la sonrisa y nos dejó su fuerza.
¿Qué decir de estas ausencias?
El mejor homenaje es tratar de emular su ejemplo.
Sin duda Rodolfo nos marca un camino periodístico.
Hace unos meses escribía en su columna:
"No le tememos a la realidad, ni la ocultamos ni la disimulamos.
Jamás tememos ejercer nuestro derecho-deber de criticar lo que entendamos que está mal o que podría ser mejorado"
También afirmaba: "Porque los hechos han demostrado que "prensa compañera" no implica obsecuencia."
Con estos conceptos en su mochila nos pasó la posta y carajo no es fácil.
No es fácil, cuando vemos una peligrosa tendencia a las verdades únicas.
No es fácil, cuando notamos una riesgosa propensión a no disentir.
No es fácil, cuando percibimos una temerosa actitud para criticar.
Hablemos claro.
Las plantas de celulosa marcan un cruce de caminos.
Los fundamentalismos tapan un debate en serio.
La concepción de: "estás conmigo o estás contra mi" no es
una tradición frentista.
Las causas nacionales, para ser tales, necesitan consenso.
Y los consensos exigen discusión profunda y masiva.
No alcanza con las cúpulas, más bien a pesar de las cúpulas.
Nosotros en Voces no nos pusimos de acuerdo.
No tenemos una posicion común.
Nos dividimos como todos los uruguayos.
Algunos a favor y otros en contra de las plantas de celulosa.
Tenemos sí una unanimidad.
Acá como siempre caben todas las voces.
Donde estés Rodolfo, no te preocupes...
La obsecuencia no es uno de nuestros vicios.