Hace años en Centroamérica hubo una guerra.Fue entre El Salvador y Honduras.
Se le llamó la guerra del fútbol.
El detonante fue un partido.
Desde el sur mirábamos asombrados.
Nos pareció el colmo de lo ridículo.
Que no tengan la misma sensación desde el Caribe.
Mirando las escaramuzas de la "guerra de la celulosa"
Las opiniones suben de tono.
Los argumentos se vuelven ofensivos.
Los testimonios se convierten en insultos.
¿Adónde queremos llegar?
Orientales y argentinos enfrentados.
¿Quién se beneficia de esta situación?
Argentinos y orientales peleados.
No podemos opinar por la otra orilla.
Pero sí por nuestro lado del río.
La tradición uruguaya es la de negociar.
La grandeza uruguaya es la de dialogar.
La fortaleza uruguaya es su racionalidad.
¿No será hora de agarrar el toro por los cuernos?
No es con gestos adustos ni mensajes protocolares.
No es con amenazas ni recriminaciones.
¿Qué pasaría si Tabaré llama a Kirchner y le dice:
voy mañana para ahí así resolvemos esto?
¿Acaso perdería el respeto?
¿Acaso disminuiría su autoridad?
¿Acaso caería en la cobardía?
Todo lo contrario.
Crecería en su estatura de gobernante.
Aumentaría su calidad de estadista.
Ascendería su popularidad.
Demostraría una vez más que los orientales sabemos elegir.
El diálogo frente a la confrontación.
El raciocinio frente a la manija.
El acuerdo frente a la pelea.
Acá se trata de arreglar el problema.
Acá se trata de encontrar una solución.
Acá se trata de que no haya perdedores.
Utilizar la filosofía de Ganar-Ganar.
Argentinos y orientales, Orientales y argentinos.
Es hora de que bajemos la pelota.
No hay comentarios:
Publicar un comentario