jueves, 9 de febrero de 2006

Enero Amargo

Pensamos que en enero no pasaba nada,
le erramos como a las peras.
El siete, una de nuestras voces: Rodolfo, nos abandonó sin avisar.
Luego, otras voces se fueron.
Ana Benkel, sobreviviente del Holocausto.
El corto Buscaglia se nos llevó la sonrisa y nos dejó su fuerza.
¿Qué decir de estas ausencias?
El mejor homenaje es tratar de emular su ejemplo.
Sin duda Rodolfo nos marca un camino periodístico.
Hace unos meses escribía en su columna:
"No le tememos a la realidad, ni la ocultamos ni la disimulamos.
Jamás tememos ejercer nuestro derecho-deber de criticar lo que entendamos que está mal o que podría ser mejorado"
También afirmaba: "Porque los hechos han demostrado que "prensa compañera" no implica obsecuencia."
Con estos conceptos en su mochila nos pasó la posta y carajo no es fácil.
No es fácil, cuando vemos una peligrosa tendencia a las verdades únicas.
No es fácil, cuando notamos una riesgosa propensión a no disentir.
No es fácil, cuando percibimos una temerosa actitud para criticar.
Hablemos claro.
Las plantas de celulosa marcan un cruce de caminos.
Los fundamentalismos tapan un debate en serio.
La concepción de: "estás conmigo o estás contra mi" no es
una tradición frentista.
Las causas nacionales, para ser tales, necesitan consenso.
Y los consensos exigen discusión profunda y masiva.
No alcanza con las cúpulas, más bien a pesar de las cúpulas.
Nosotros en Voces no nos pusimos de acuerdo.
No tenemos una posicion común.
Nos dividimos como todos los uruguayos.
Algunos a favor y otros en contra de las plantas de celulosa.
Tenemos sí una unanimidad.
Acá como siempre caben todas las voces.
Donde estés Rodolfo, no te preocupes...
La obsecuencia no es uno de nuestros vicios.

No hay comentarios: