jueves, 21 de septiembre de 2006

Top secret

Hoy se reafirma más que nunca.
La información es poder.
Pero ese poder está menoscabado.
Ahora es más sencillo informarse
Son muchos los mecanismos para obtenerla.
Radios, televisión, prensa 94y ahora hasta Internet.
Si por algo nos caracterizamos los hombres del siglo XXI,
es por el libre acceso a la información.
Enhorabuena, bienvenida esta facilidad democrática.
Hay que lograr que sea utilizada masivamente.
Pero el nuevo milenio no llegó para todos.
Algunas personas u organizaciones se aferran al pasado.
Es lógico y natural cuando de conservar privilegios se trata.
No quieren largar nada, porque la difusión los debilita.
Esto pasa en empresas, organismos estatales y medios de comunicación.
Ocultan y mienten para mantener sus beneficios.
¿Qué tan peligroso puede ser para una empresa mostrar sus inversiones?
¿Qué tan riesgoso resulta para el Estado exhibir sus gastos?
¿Qué tan difícil es para un diario declarar su tiraje?
Ejemplos hay miles, de todo tipo y color.
Lo jodido es cuando esta práctica se vuelve habitual en la izquierda.
Cuando partidos o movimientos que se dicen progresistas ocultan la verdad.
En los últimos días hay varios ejemplos de ello en nuestro país.
Que salgan las noticias les molesta y reaccionan de mala manera.
Se vuelve habitual la vieja práctica de matar al mensajero.
¿Recuerdan la encuesta del Partido Socialista?
Lo otro es no informar y se retorna al antiguo culto del secreto.
La vieja y querida compartimentación.
¿TLC? No está en la agenda…
A veces es peor aun, se pasa a la clandestinidad.
¿Dónde estás Marenales?
Lo políticamente correcto y lo informativamente conveniente.
Cómo si fuera posible hacerle una moñita a la verdad.
Estaría bueno empezar la nueva estación del año,
abriendo todas las ventanas para ventilar a fondo.
Que fluya la luz, el aire y la información sin restricciones.
Bienvenida primavera sin secretos.

PD. ¿Se quiere reír un rato? Lea el plagio editorial de la pagina siete.

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