Todo lo bueno se termina.Eso debe estar pensado más de uno.
Más de uno de los que ligó algo.
Ligó algo del Banco Hipotecario.
Uno se imaginaba que algo de joda había.
Pero tanta y tan descarada, jamás lo pensamos.
Están saliendo denuncias de todos los colores.
¿Hasta qué punto los jerarcas se creían omnipotentes?
¿Hasta dónde iban a actuar impunemente?
¿Hasta cuándo iban a sentirse dueños de la institución?
Viajes, prebendas, negociados, donaciones y regalos.
De todo como en botica, pero de ética dieron falta de stock.
Esto recién empieza, porque faltan todavía seis entes más.
Imaginate m'hijo, imaginate.
Hay que reconocer el mérito del Parlamento en todo esto.
Es por su iniciativa que nos enteramos de esta orgía.
Orgía de gastos superfluos, de descontrol, de amiguismos.
Quizás nadie termine en cana, aunque lo merezca,
Pero la condena pública es inapelable.
Y esto enseña.
A los que hoy están, que las cosas se hacen de otra manera.
A los que vendrán, que el control es inevitable.
Tendría que haber sido así antes.
No entendemos por qué no saltaron los funcionarios.
Por qué AEBU no metió la pesada y denunció.
Hubo carencias también de nuestro lado, seamos honestos.
Lo importante es garantizar colectivamente, que no se reitere.
La transparencia y el fin de la discrecionalidad pueden ayudar.
No se puede mirar para el costado con los bienes de todos.
Para que acá impere la honestidad, somos todos fiscales.
No hay otra. No nos chupemos el dedo.
La corrupción también se puede vestir de izquierda.
Para que eso no suceda, ¡prendete con nosotros!
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