Faltan treinta y ocho días.El doce de noviembre son las internas.
Se empiezan a percibir diversas señales.
Algo así como el precalentamiento de motores.
Algún pasacalle, algún acto, alguna declaración.
Los grupos, grupitos y grupúsculos se desperezan.
El microclima de la interna frentista se caldea.
Ministros candidatos y nuevas alianzas partidarias.
Los militantes ponen toda la carne en el asador.
Está en juego… ¿qué está en juego?
Lo que se elige es el Plenario Nacional.
Con su nueva integración con más miembros.
Para algunos parece que fuera la final del mundo.
Como si en esta elección se les fuera la vida.
Sesudos analistas de las correlaciones de fuerza.
Inteligentes interpretadores de las tendencias dominantes.
Perspicaces futurólogos de próximas candidaturas.
Las orejeras partidarias impiden ver la realidad.
La competencia entre fracciones bloquea cabezas.
Los puestos del Plenario más importantes que los cargos de gobierno.
A veces se pierde el sentido común.
Se destaca más un fondo de medio millón de dólares.
Que los cien millones del Plan de Emergencia.
La administración de la chacra versus el manejo del país.
No sabemos cuántos votarán en noviembre.
Seguramente muchísimos menos que en octubre del 2004.
No sabemos cuántos independientes integrarán el plenario.
¿Habrá algún independiente en el Plenario?
No sabemos qué tan representativo será el resultado.
En fija que van a pesar demasiado los aparatos organizados.
Esta semana asistimos al plenario de directores de Entes.
Vimos compañeros trabajando por el Uruguay productivo.
Vimos compañeros identificados con el proyecto común.
Vimos compañeros sin grifa sectorial.
El país real y no la teoría de un virtual país.
Esa postura marca un camino compartido por todos.
Con discusión y discrepancia pero compartido.
Que no empañen las internas este clima.
Que no primen los intereses de los grupos.
Nuestra responsabilidad es con la gente, toda la gente.
Que es mucho más importante que la barra militante.
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