jueves, 20 de noviembre de 2008

Entre la rabia y la verguenza

Descubrimos la ventaja de ser un semanario.
Tuvimos varios días por delante.
Para enfriarnos y no salir a las puteadas.
Para no poner un gran "NECIO" en la portada.
Para no decirle alcahueta a la ministra.
Para no mandar al senador a Alcohólicos Anónimos.
Para no convocar a un escrache a Cotugno.
Para no caer en infantilismos rupturistas.
Para remontar de alguna forma la vergüenza.
¿Cómo explicar lo inexplicable?
Que una fuerza de izquierda puso un veto al aborto.
Que un presidente socialista puso un veto al aborto.
Que un gobierno frentista puso un veto al aborto.
No encontramos argumentos honorables.
Y de ahí pasamos a otras cuestiones.
El Frente es una construcción colectiva y somos muchos.
No se puede ser rehén de voluntades personales.
Aprendimos a querer la democracia.
Aprendimos algunos, a trabajar en equipo.
Somos disciplinados, pero no somos tontos.
¿Hasta cuándo la idolatría del indiscutido líder?
¿Hasta dónde la obsecuencia con el número uno?
¿Hasta qué punto el silencio que otorga?
Sabemos muchas cosas del autoritarismo.
Pero tenemos claro que no es de izquierda.
Queremos ser precisos, no dejar duda alguna.
Con su personalista y solitario veto,
A nosotros Tabaré no nos representa.

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