jueves, 6 de noviembre de 2008

Retorno a la Edad Media

No nos nace llamarlo cura o padre.
No nos entusiasma el titulo de monseñor.
No nos dice nada el rango de arzobispo.
Con un tono de respeto y complicidad.
Optamos por decirle… compadre.
Facilitando así un diálogo descontracturado.
“Te equivocaste feo Nicolás”.
Tus palabras estimularon la crisis económica.
Peligran los trabajos de un montón de uruguayos.
Por la enorme disminución del consumo de hostias.
“Le erraste como a las peras, Nico”
Las arcas de la iglesia están amenazadas.
Por los potenciales juicios por discriminación de senadores,
que votaron la ley sin ser “ipso facto” excomulgados.
“La macaneaste Nic”
Incentivaste la violencia y la Ley del Talión.
Al venializar como pecadillos menores,
las guerras y la pena de muerte.
“¿Dónde estudiaste marketing, Cotu?”
Con declaraciones de ese tenor, gana la competencia.
No es de extrañar que crezcan las sectas, los ateos,
El Pastor Márquez, el Pare de Sufrir y los masones.
¿Te das cuenta que tu discurso fue contraproducente?
Sólo un diputado arrugó para ganarse el beneplácito.
No sabemos si del Dios celestial o del presidente terrenal.
Este país secularizado es medio ingobernable.
Sos un incomprendido, no entienden tu cabeza.
Llenas de tradiciones, de dogma y jerarquías.
De Santa Inquisición y de feudal doctrina.
Estás más solo que el uno y todos te critican.
Qué lástima, che Cotugno compadre

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