jueves, 13 de noviembre de 2008

Treinta días exactos para el Congreso
Y, como era de esperar, se pudrió todo.
Salen a luz las ansias de poder.
Importa más ganar la interna que
profundizar el proyecto de cambio.
Todos se creen la garantía última.
Analicemos.
La barra del MLN sigue con su lógica
“14 de abril del 72” y va a la guerra de aparatos.
Tenemos los votos, queremos los cargos.
Como si la gestión montevideana fuera un ejemplo.
Los camaradas de Lorier no dudan en presionar,
con su peso militante pretenden marcar la cancha.
Olvidan que son muy minoritarios en el Frente.
Los socialistas con sus quinchos internos,
ven peligrar su influencia gubernamental.
Y para mantenerse en el próximo periodo,
lanzan nombres propios en forma oportunista.
Asamblea Uruguay no existe como fuerza
y la palabra del líder se sigue a rajatabla.
La Vertiente flotando como siempre, campanea.
Observando la cancha para ver que le toca.
Los demás poco importan, no definen gran cosa.
Las bases, pobres bases…
O son partidizadas o funcionales a los grupos políticos.
En cuanto al Presidente, que siga gobernando.
Lo mejor que se pueda, sin meterse en la interna,
que resta todavía mucha cosa no hecha.
¿Qué hacer con todo esto? ¿Qué rumbo es el correcto?
Nos guste o no nos guste, la fórmula ya existe.
No creemos que sean dos proyectos distintos.
Más allá de matices o énfasis diversos.
El proyecto común pesa más que los nombres.
¿Alguien puede imaginar que Danilo gobernará solo?
¿Alguno imagina al Pepe de segundón por ser segundo?
Creemos en la cabeza estratégica de ambos compañeros.
Más allá de sus egos o de barras que cinchen.
El camino es muy largo y ya está demostrado
que es imposible: el cielo no se toma por asalto.

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