La cosa estaba muy clara, lo habíamos decidido el lunes.Esta semana editorializábamos sobre Medio Oriente.
Retomando el tema de derechos humanos.
Reafirmando la defensa de los civiles ante la agresión militar.
Pero otra vez de nuevo…
Llegó el Comandante y mandó a parar.
La noticia desde Cuba nos movió el piso.
Presentimos el fin de una época que nos marcó a fuego.
A varias generaciones de izquierdistas uruguayos.
Desde 1959 vivimos con Cuba en el corazón.
Somos la izquierda del ¡Patria o muerte, venceremos!
Del Granma, Moncada y Sierra Maestra.
Del Cuba si; Yankis no! Camilo, el Che y Fidel
De la Segunda Declaración de La Habana, la O.L.A.S. y Bahía de Cochinos.
De Nicolás Guillén, Carlos Puebla, Silvio y Pablo.
"Cuba que linda es Cuba, quien la defiende la quiere más"
Y pensando en defender su ejemplo hicimos y hacemos la vista gorda.
No hablamos del partido único ni de la prensa oficial.
No hablamos de los balseros, ni de Ochoa, ni de la corrupción.
No hablamos de la falta de democracia.
No hablamos de la eternización de Fidel.
Confundimos defensa con falta de espíritu crítico.
El Bloqueo, chico… y a 90 millas está el imperio.
La izquierda uruguaya tiene con Cuba un sentimiento ambiguo.
Respeta sus logros pero desconfía de su sistema.
Lo peor es que ni siquiera lo habla, por no darle armas al enemigo.
Quizás vaya siendo hora de discutir Cuba.
Sin que ello implique quererla menos.
El clásico dilema: ¿Libertades o igualdades?
Difícil elección y como decía la Falta.
Tal vez sea necesario que decida el corazón.
La mejor forma de ayudarla es cuestionarla.
Revolucionar a la revolución cubana.
No puede, no va a depender de un solo hombre.
Aunque su nombre sea Fidel.
"Te convido a creerme cuando digo futuro".
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